Vergüenza en Venezuela
Causa impresión y bochorno la foto en primera plana de El Nuevo Herald este miércoles 9 de agosto. Toda una pléyade de uniformados mostrando sus innúmeras condecoraciones, al mismísimo estilo de los criminales oficiales de la élite nazi, decenios ha.
Causa asombro, pero más que asombro pena y vergüenza presenciar este show de los más altos oficiales mostrando su apoyo, aparentemente incondicional, a la recién estrenada Asamblea Constituyente Nacional, organizada y entronizada contra toda lógica, inconstitucionalmente, ignorando a la opositora Asamblea Nacional de amplia mayoría opositora. Acción efectuada a la fuerza; “a la cañona”, como popularmente diríamos en algunos países de habla hispana.
Y ahondando en este bochorno ajeno nos preguntamos ¿cómo es posible que estas autoridades castrenses, letradas y de carrera muchas de ellas, acepten sumisamente, individual y colectivamente, las imposiciones evidentemente sátrapas y autoritarias de un individuo al que no menos del 80% de su pueblo desaprueba y al que buena cantidad de naciones, en diferentes continentes, acusan de violar su propia constitución chavista y las libertades individuales básicas, así como la de infinidad de políticos legalmente elegidos?
¿Es que realmente, como se comenta, están todos involucrados directamente en el tráfico de drogas y en una corrupción tan generalizada y rampante que temen perderlo todo, hasta su libertad individual, de fracasar el régimen ante el que no se abstienen de humillarse públicamente, mostrándole una inimaginable pleitesía castrense?
¿O es, como también se infiere por muchos, que la seguridad cubana los tiene intimidados? Si así fuese, valdría preguntarse ¿de qué se vale el régimen castrista para controlarlos de una manera tan indignante? ¿Los tendrá chantajeados? ¿A todos y cada uno debido a sucios negocios, droga o situaciones personales?
Sería bueno conocer cómo se mantiene este control que nadie podría haber imaginado, sobre todo con un presidente sin carisma ni tradición militar y repudiado nacional y mundialmente.
Dicen que conocer al enemigo y sus argucias ayuda a vencerlo. Qué oportuno sería conocer las respuestas a estas interrogantes para detener la vergüenza que entristece y aplasta a la querida Venezuela hermana.
¡Qué bello sería poder observar a estos mismos militares, aun con todas sus condecoraciones, en otro escenario: enfrentados, orgullosa y patrióticamente, al asfixiante totalitarismo que también los aplastaría a ellos! Dios cuide a Venezuela y la salve a pesar de tantos indignos. Amén.
Efraín R. Infante
Miami
Esta historia fue publicada originalmente el 11 de agosto de 2017, 6:14 p. m. with the headline "Vergüenza en Venezuela."