Embelecos y embelesos en Colombia
De un tiempo hacia acá me vengo preguntando de cuál “posconflicto” se habla hoy en Colombia, cuando aún persisten los ataques del ELN y EPL contra militares, civiles e infraestructuras.
El término posconflicto no es factible de aplicar ni siquiera en el caso Farc por el momento. Sin embargo el presidente insiste en hablar de posconflicto-Farc sin tener en cuenta que si bien su dirección general acaba de entregar sus armas a la ONU, en las montañas quedó un frente armado que se supone “disidente” como punto de ignición que con cualquier estímulo y viento justificado reinicia el fuego.
La presidencia maquiavélicamente habla del posconflicto como un hecho que sólo se debe a las Farc como si ya estas dejaron de ser componentes del conflicto. Ellas sólo han cambiado de disfraz y campo de acción; lo demás es simplemente dar tiempo al tiempo y esperar los resultados de una táctica político-militar de enlace entre congreso y brazo armado que aguarda delinquiendo en los campos colombianos.
Con su fiebre delirante de paz y la obtención del premio Nobel nuestro presidente compensó a los violentos mediante concesiones más allá de lo justo si entendemos que lo justo es dar y recibir con equilibrio y el menor daño colateral posible para las partes en los acuerdos. Sin embargo, los embelecos del presidente por lograr su meta señalan los alcances de una paz que abre las puertas de par en par a un gobierno vestido de falsa democracia. Ya alias Timochenko fue explícito y está bien claro para quienes entienden de esto que su objetivo político sigue siendo el poder y todos sabemos cómo es el estilo de esos tipos de gobierno. Es doloroso pensar que cual pasó a algunos tripulantes de la embarcación de Ulises, que sucumbieron ante los cantos de sirenas, estemos adormecidos acompañando en sus embelesos al presidente por un acuerdo de paz que acabó con la esperanza de que con un poco más de presión contra los violentos hoy las cosas serían de otra forma. Lo indiscutible aquí es que mientras algunos ladran a la distancia y el presidente de alguna manera quizá peca de incauto, el mono está a punto de agarrar su objetivo, pero sin soltarse del rabo.
Ulises R Rico Olivero
Puerto Colombia
Esta historia fue publicada originalmente el 21 de agosto de 2017 a las 6:52 a. m. con el titular "Embelecos y embelesos en Colombia."