¿Quiénes somos?
Si observamos a los animales que viven en grupos sociales como los lobos o los chimpancés, notamos, con muy raras excepciones, que rechazan a los que no pertenecen a sus grupos e inclusive, dentro de un mismo grupo, existe una jerarquía social donde no todos son tratados como iguales. Al parecer, esta conducta no sólo es enseñada sino también genéticamente programada donde los más fuertes o mejores manipuladores prevalecen. Es obvio que lo mismo sucede con los seres humanos, lo que nos lleva a la siguiente interrogante. ¿Aprendemos a rechazar a los que no pertenecen a nuestro grupo y a discriminar a los que no consideramos iguales o no tenemos que aprender a rechazar y a discriminar porque genéticamente estamos predispuestos a hacerlo y lo que sí aprendemos es a identificar a quienes rechazar y a quienes discriminar?
Desde los orígenes del Homo Sapiens, éste ha tenido que recelar de otros grupos humanos. Genocidios, torturas, esclavitud las han sufrido unos seres humanos de otros seres humanos. No hay dudas que existe una intuición genética que nos provoca desconfiar de otros seres humanos que no pertenecen a nuestro grupo más íntimo. Tenemos temor y este temor es legítimo, nos ayuda a saber distinguir entre un grupo de malhechores y otros de gente buena, o a percibir cuando otro ser humano pretende hacernos daño. Pero la posibilidad de que un desconocido nos haga daño no tiene nada que ver con el color de la piel, el origen étnico o el pedazo de tierra donde hayamos nacido. Casi siempre quien más daño nos hace forma parte de nuestro círculo íntimo.
Parece mentira que cuando pensábamos que los prejuicios raciales iban camino a desaparecer se produce una involución en el tema racial en los Estados Unidos que empieza, irónicamente, con la elección de un presidente negro y se agudiza con la elección de un presidente incapaz de entender el problema.
Raúl Sorondo
Miami
Esta historia fue publicada originalmente el 31 de agosto de 2017, 3:29 p. m. with the headline "¿Quiénes somos?."