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Cartas

Las estatuas de confederados no sirven de ejemplo

Donald Trump, titular de la Casa Blanca, se pronunció –ejerciendo su derecho de libertad de expresión– en contra de la retirada de monumentos confederados, diciendo: “Es triste ver la historia y la cultura de nuestro gran país destrozadas con la eliminación de nuestras hermosas estatuas”. El presidente número 45 de los Estados Unidos es quizá el más controversial y disonante, también antiinmigrante, antiobamacare, anti… Para el magnate inmobiliario la cultura del país se destroza cuando las hermosas –según él– estatuas son eliminadas. ¡Cómo considerar hermosas las estatuas que simbolizan a líderes de la Confederación quienes participaron en la Guerra de Secesión defendiendo la esclavitud! En ninguna época la esclavitud ha sido bella.

La historia puede considerarse como el conjunto de sucesos y hechos acontecidos a través de los tiempos de un pueblo o país, mientras que la cultura –apéndice de la historia– se ocupa más de la parte social: las formas de expresarse y comunicarse, costumbres, modas del vestir, etcétera. La historia está más ligada a la política, la economía, y la cultura a la sociedad, al arte. Partiendo de estos conceptos se comprende que las estatuas de caudillos esclavistas, y la filosofía política-económica de ellos, formen parte intrínseca de la historia y cultura de los Estados Unidos. Sin embargo, aunque históricos no pueden constituirse en ejemplo a seguir y a imitar; tal filosofía estaba basada en la esclavitud de otros seres humanos para proteger y acrecentar sus riquezas.

La esclavitud, desafortunadamente, ha formado parte de la historia de muchos pueblos; tras la guerra, los pueblos vencedores tomaban como esclavos a los vencidos. Pero, en pleno siglo XXI, después de centurias de democracia, no se debe tolerar ni justificar tal abuso. Es importante conocer el pasado para evitar cometer los mismos errores. Acaso, ¿se podría imitar a Nerón con su lira, contemplando el incendio de Roma?

Estas situaciones y otras como el indulto a Arpaio –ex sheriff de Maricopa, Arizona, destacado por su postura antiinmigrante– incitan a la población a tomar partido. Unos tras las huellas del presidente, otros oponiéndose. Al final, como en todos los gobiernos populistas se crean divisiones, reina la desunión.

Jesús Lázaro

Miami

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de septiembre de 2017, 8:05 a. m. with the headline "Las estatuas de confederados no sirven de ejemplo."

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