Donde el bien morir es cotidiano
Holanda es un país pequeño. En 2016, de las 148, 973 muertes contabilizadas, el 4% de éstas se debieron a la práctica de la eutanasia –incluye suicidio asistido– por petición de los interesados [El País, 3 de septiembre, Holanda, donde bien morir es cotidiano]. Esta práctica está aprobada desde 2002, aumentando cada año las solicitudes –a través del médico de cabecera. La población ha ido adquiriendo mayor conocimiento del tema. Jacob Kohnstamm, de la Comisión Regional de Revisión de la Eutanasia, considera que “la eutanasia es una posibilidad, no una obligación”. Agregando: “creo que gracias a ella la gente vive más; es un alivio saber que el médico te ayudará si el dolor es insoportable y el mal irreversible”.
El año pasado, el holandés Mark Langedijk “tenía 41 años cuando pidió la eutanasia, en julio de 2016. En la plenitud de su vida era alcohólico, padecía depresión y un trastorno de ansiedad. Divorciado y con dos hijos pequeños, había entrado y salido de 21 clínicas de desintoxicación en un intento de superar sus problemas. Murió en su casa. Estuvo acompañado por sus padres, sus hermanos, un primo y su mejor amigo, un párroco. La vecina preparó una sopa y comieron y bebieron hasta que llegó el momento de la despedida, cuando el doctor le inyectó una sustancia letal. Su caso levantó enorme polvareda, porque Mark no era un enfermo terminal. (…) Sin embargo, su médico de cabecera consideró que su sufrimiento, y su dependencia del alcohol, eran insuperables”.
El caso de Mark es relevante, habla de su capacidad emocional para afrontar la partida: en su propia casa, con los suyos. Diríase que lo festejaron: comieron y bebieron. Este nivel anímico, ya frecuente, podría deberse en parte a que el mundo se ha ido desacralizando, no hay otro mundo después de la muerte. La idea opuesta, todavía vigente para muchos, comenzó, según Ina Wun –Universidad de Hannover– en el Paleolítico Superior (hace entre 40,000 y 11,500 años) cuando los primeros enterramientos humanos daban a entender que “existía la creencia en un mundo del más allá en el que los difuntos podían continuar con la vida”.
Jesús Lázaro
Miami
Esta historia fue publicada originalmente el 11 de septiembre de 2017, 2:42 p. m. with the headline "Donde el bien morir es cotidiano."