Sobre apariciones marianas
Releyendo la interesante carta del pasado 18 de septiembre, Leyendas de la Virgen en América Latina, y la marianización de América que en la misma se expone, sería bueno, quizás, agregar que el surgimiento de nuevas advocaciones de María al sur del río Bravo fue algo espontáneo, por cuanto aquellos nativos, sumergidos en la nueva religión patrocinada por los misioneros europeos y por la Corona española, veían en la imagen de la Madre de Cristo –quien para los que creen en los Evangelios es verdadero Dios y verdadero hombre– a una figura femenina celestial que los protegía, quizás en forma similar a lo que anteriormente pensaban sobre deidades precolombinas a las que pedían favores y protección.
Claro que más allá de esto, basados también en aquello que dijo Jesús a san Juan: “He ahí a tu madre” y en la intercesión de la madre de Jesús en las bodas de Caná, era normal que aquellos predicadores propusieran como muy importante la devoción a la que ellos llamaban Reina del Cielo.
Más allá de lo dicho por el autor como “circunstancias significativas” en algunas de las advocaciones o apariciones, podemos agregar dos casos con “circunstancias” muy serias, hasta hoy científicas, como el de la Virgen de Guadalupe, en cuyo manto de casi 500 años nunca ha sido descifrado el pigmento con que fue trazada la imagen, a pesar de intensos escrutinios científicos de laicos y creyentes, especialistas de la NASA y de centros de investigaciones europeos.
Otro caso muy poco conocido es el de la Virgen del Rosario, cuya imagen grabada en una roca en Ipiales, Colombia, junto al río Guáipara, tiene 200 años y los científicos todavía no han logrado precisar con qué tipo de pigmento se dibujó la bella imagen que muchos devotos veneran como milagrosa.
En fin, el “marianizar a nativos y mestizos”, como menciona el autor, no fue un fin per se, sino una consecuencia natural de un cristianismo ferviente y espontáneo. Por eso también en los viejos países europeos las advocaciones marianas –muchas de antes del descubrimiento de América– se cuentan así mismo por decenas y decenas, a pesar de que los que las veneran no eran ni son aborígenes o mestizos.
Efraín R. Infante
Miami
Esta historia fue publicada originalmente el 28 de septiembre de 2017, 8:06 a. m. with the headline "Sobre apariciones marianas."