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Cartas

¿Arrodillarse los jugadores es una falta?

Al leer el artículo La bandera, el himno y los futbolistas, de Armando González [Perspectiva, 2 de octubre], decidí escribir estas consideraciones, resumen de unas ideas que tengo desde que empezaron las llamadas “protestas” por parte de jugadores de diversos deportes, al no permanecer de pie mientras se le rinde honores a la bandera de los Estados Unidos y a la que el himno nacional celebra.

Y lo primero que debe decir es que nunca pensé que el arrodillarse, en vez de permanecer parados, con la mano derecha en el pecho, se considerara una protesta irreverente o despreciativa hacia los símbolos patrios norteamericanos, sino todo lo contrario.

Me explico: Yo creía más bien que era una manera de pedir perdón a lo que representan tanto bandera como himno (o sea los EEUU y su gobierno) a) por maltratos y discriminación infligidos a afrodescendientes por parte de policías; y b) por no castigar a los oficiales infractores, de manera proporcionada, por ese maltrato y violación de los derechos humanos de los agraviados.

Yo no soy norteamericano, sino venezolano; un viejo de 90 años; y no soy analista político, ni sociólogo, sino humanista, lingüista y católico. Y como lingüista interpreté semíóticamente la actitud y comportamiento de los jugadores, como eso: una protesta, muy respetuosa y patriótica, ante los símbolos más representativos, añadiendo una especie de solicitud de perdón para quienes, por acción u omisión, cometieron esa falta contra los afrodescendientes.

A esta interpretación se suma lo que deduzco como cristiano católico: el arrodillarse para nosotros es una manifestación de respeto y de pedir perdón; y esa costumbre se ha generalizado, de modo que es también significativo entre ateos, no creyentes o lo que sean.

Y pongo un ejemplo: Polonia fue borrada del mapa, desapareció como nación en 1785, cuando se la repartieron Prusia (después Alemania) y Rusia; de modo que perdió territorio, himno y bandera. Y estuvo así hasta que luego de la I Guerra Mundial, después de haber perdido la guerra los dos países usurpadores (Rusia en 1917 y Alemania en 1918) en el tratado de Versalles (1919), recuperó Polonia su independencia, unión y símbolos. Entonces, en la catedral de Cracovia, se cantó un TE DEUM, himno religioso católico, de alegría, justicia y respeto, durante el cual los fieles estuvieron arrodillados, la máxima señal de respeto. Y lo más significativo para lo que estoy tratando es que en el altar mayor de la catedral… estaba la bandera de Polonia.

Germán Flores Hernández

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Esta historia fue publicada originalmente el 2 de octubre de 2017, 3:15 p. m. with the headline "¿Arrodillarse los jugadores es una falta?."

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