Esperanza en la reconstrucción de Puerto Rico
La impresionante foto de un helicóptero Chinook descargando un enorme generador eléctrico en la isla Culebra de Puerto Rico, en reciente primera plana de El Nuevo Herald, echa en parte por tierra algunas de las más acerbas críticas sobre la falta de apoyo a la isla hermana, luego del paso del huracán María el pasado septiembre.
Independientemente del hecho mencionado y sin permear políticamente la aún desesperante situación de Borinquen, un somero análisis nos indicaría que en realidad la ayuda gubernamental desde tierra firme no ha sido poca aunque la logística en Puerto Rico después del fenómeno atmosférico no ha sido la ideal desde el principio.
Contrasta con algunas opiniones lo expresado por el jefe de la autoridad portuaria de San Juan, Omar Marrero Díaz, donde en entrevista televisada explicaba que había en las instalaciones portuarias casi 8,000 contenedores, muchos de ellos con alimentos, pero que la distribución era muy limitada por falta de choferes, de equipamiento y la obstrucción en las carreteras. Más recientemente se informaba que ya un número mayor de conductores de camiones habían reportado al trabajo y que la guardia nacional de la isla junto a los militares enviados hacía utilizables cada vez más carreteras y más caminos.
Otra observación interesante y aclaratoria fue la del representante de FEMA en Puerto Rico, quien expresó en días pasados que no era lo mismo para la ayuda federal esperada, el envío reciente de cientos de camiones por tierra a Houston y la Florida comparado con un proceso masivo similar a ejecutar por mar o vía aérea, cuando la zona afectada dista unas 1,300 millas mar afuera. No obstante, se le achacan a la FEMA en la isla cierta falta de previsión, especialmente referente al diésel requerido para hospitales y otras importantes entidades.
Afortunadamente, ya vamos viendo un ambiente más alentador en la querida Borinquen mientras pasan los días y los suministros van llegando en helicópteros de la armada a los rincones más aislados.
Permita Dios que rápidamente los actuales momentos de desgracia y desesperación sean parte de un pasado ya superado y nuevos bríos de ánimo, esperanza y reconstrucción inunden los corazones de nuestros hermanos puertorriqueños, quienes luchan por un mejor país a pesar de la destrucción sufrida y de las actuales dificultades logísticas. Que muy pronto podamos llamarlos de nuevo la Isla del Encanto.
Efraín R. Infante
Miami
Esta historia fue publicada originalmente el 11 de octubre de 2017, 3:48 p. m. with the headline "Esperanza en la reconstrucción de Puerto Rico."