Cartas

Venezuela: ¿fraude irreversible?

Partidarios del gobierno venezolano manifiestan su adhesión al chavismo poco antes del inicio de las elecciones regionales, el domingo pasado.
Partidarios del gobierno venezolano manifiestan su adhesión al chavismo poco antes del inicio de las elecciones regionales, el domingo pasado. BLOOMBERG

Se veía venir, pronosticamos un matadero electoral y nos tildaron de antidemocráticos, pero el dudoso resultado de las elecciones regionales para gobernadores con un amañado triunfo para el narco régimen venezolano, nos dio la razón. La dictadura no cree en votos, la autocracia profesa el culto a las balas, la represión y las malas mañas que estuvieron presentes de principio a fin en unos comicios sin garantías, con un Consejo Nacional Electoral vinculado al chavismo, la abusiva suspensión de la tarjeta de la Mesa de la Unidad Democrática en las boletas de votación, con el veto a destacados líderes para evitar su participación, la falta de transparencia en el conteo de los votos, máquinas manipuladas por una empresa cercana a un exfuncionario del régimen, ausencia de observadores y periodistas independientes, desinformación, cambio de algunos centros de votación dominados por la oposición a locales apartados, de difícil acceso, atestados de electores y con pocas mesas, acoso de paramilitares armados, falta de tinta indeleble para marcar el dedo meñique y así evitar que se votara más de una vez, con el manipulado voto asistido a cambio de patrióticos beneficios sociales, la amenaza a los ganadores opositores a jurar ante la fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente y a mantenerse sumisos so pena de ser destituidos.

Después de estar Maduro contra las cuerdas, arrinconado por una gallarda resistencia, con la desobediencia civil en marcha, se habla de diálogo, los líderes opositores llaman a una elección democrática, las calles se enfriaron, la sangre derramada pasó al olvido, se perdieron las elecciones y la desilusión se vuelve a apoderar del mancillado pueblo. Con el arbitrario proceso el régimen lava su despótica fachada, se oxigena, gana tiempo y celebra unos resultados irreversibles con una prohibición a nuevas manifestaciones. Desconcertada la vapuleada oposición grita a los cuatro vientos que se ha cometido un súbito mega fraude.

Edwin Villasmil

Miami

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