Cartas

El insoluble problema de la salud en EEUU

La salud, las medicinas y los servicios médicos en los Estados Unidos responden a una sola premisa, la ley establecida por Don Dinero, por eso la solución para que los estadounidenses puedan tener acceso a los cuidados de salud que necesitan y merecen a un costo razonable y justo, no puede estar atada a las cadenas del mercado privado de la industria de la medicina, el cabildeo insensato, las compañías de seguro y los intereses de los políticos a cargo.

El problema no es el Obamacare, el Trumpcare, los planes de HMO, las compañías de seguro o las grandes farmacéuticas, el problema está en querer mantener un viejo, inoperante y corrompido sistema de salud, sustentado por una clase política insensible y financiado por el dinero de los contribuyentes, que enriquecen a unos mientras desangran y hacen sufrir a otros.

La solución puede ser por ejemplo, Medicare para todos, pero separado financieramente del mercado privado de medicinas, seguros y hospitales privados. Hospitales, centros médicos, doctores y farmacéuticas que estén fuera del sistema mercantil y administrado por el gobierno, donde la población pueda atender sus necesidades sin pasar por el mercantilismo actual. Muchos países han tenido y tienen este sistema donde su población puede atenderse gratis y recibir medicinas sin costos.

El contribuyente de Estados Unidos paga un precio muy alto para sostener un sistema de salud que no lo beneficia, que no cubre sus necesidades, que es absolutamente incosteable y que enriquece a una industria que lucra con sus necesidades sanitarias. El problema de la salud está demasiado politizado y eso impide encontrar una solución viable. Si no es posible hacer que la industria de la salud regule razonablemente sus precios, déjenlos solos. Esta idea se cataloga como una locura imposible de realizar alegando que es incompatible con la democracia y el libre mercado que rige nuestra sociedad. Pero todo lo que hacen los hombres en este mundo puede ser modificado con la voluntad, el ingenio y la buena voluntad de los hombres, y eso es precisamente lo que falta: voluntad, valentía y compromiso con el pueblo.

José M. Izquierdo

Hialeah

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