Cartas

La guerra contra Corea del Norte se puede evitar

A veces creo porque pienso que hay poca voluntad de parte nuestra de evitar la guerra contra Corea del Norte. Corea del Norte es un país comunista, donde las libertades individuales están restringidas solo para la camarilla que desgobierna el país. Pero han sabido utilizar los recursos que por años Occidente, principalmente Estados Unidos, le ha dado precisamente para evitar guerra, en hacer armas de guerras para exterminarnos. ¿Debe el presidente Trump, si desea levantarse como un estadista a la altura que el país de él espera, solicitar un encuentro con el dictador coreano? Creo que sí. Eso en nada haría desmerecer su valor y decisión personal en aras de alcanzar una paz duradera. El coreano no tendría más remedio que aceptarlo.

Estados Unidos ha tolerado dictaduras por años; entre ellas la cubana, por más de 58 años. La URSS fue también aceptada, así como Vietnam. Entonces, ¿por qué ante este enemigo poco menos peligroso no hay siquiera un deseo de encuentro para limar asperezas? Creo que un acuerdo entre Trump, Corea, China y Rusia haría que Corea renunciara a su afán de tener armas atómicas, si se le garantiza como hace 55 años se le garantizó a Cuba que no sería atacada. Esos acuerdos se han respetado y seguro estoy que de lograrse convencer a Corea que no tiene nada que temer de Occidente, el régimen cesaría en su empeño mortal de continuar con la carrera armamentista que tanta pobreza trae a su nación.

China debe también, a favor de una paz duradera en la región, exigir a Corea del Norte el cese inmediato de sus aspiraciones atómicas y velar en la región por el cumplimiento de los acuerdos que se lograrán.

Guerra es muerte, desolación, destrucción. Guerra han sufrido las naciones asiáticas y europeas con consecuencias funestas. Lograr la paz sería en este momento de suspenso y tragedia que se visualiza el mejor regalo que puede recibir la humanidad. No a la soberbia, no a las posturas radicales que en nada contribuyen a tener un mundo mejor. Reúnanse, discutan, díganse todo lo que tengan que decirse; pero la humanidad, este mundo que hoy nos toca vivir, queremos que siga siendo mundo, no un lodazal de cenizas y muertes que solo traerá precisamente el desencuentro entre naciones.

Laureano Martínez

Hialeah

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