De Pablo Escobar a Timochenko
Las FARC, rebautizadas como “Fuerzas Alternativas Revolucionarias del Común” (FARC), son ahora una fuerza política y anuncian sus candidatos para las elecciones de 2018. La que hasta hace solo unos meses fue la guerrilla más antigua y potente de América, confirma a su máximo líder Rodrigo Londoño (Timochenko), como candidato para la presidencia de Colombia en las próximas elecciones del 2018.
No es la primera vez que en Colombia un narcotraficante incursiona en la política doméstica. En 1982 Pablo Escobar fue elegido a la Cámara de Representantes, pero su sueño de llegar a ser presidente de Colombia se vio frustrado. Antes de su participación en política, Escobar se conocía como el mejor exponente del denominado “narcopopulismo” en Colombia, un concepto social mejorado después por otros líderes latinoamericanos que como Castro, Chávez, Maduro, Evo Morales, etc., pudieron crear estados narcotraficantes mezclando el populismo con las teorías socialistas, llegando al poder por el camino de las armas o bajo las reglas de la democracia, y luego transformando a sus países en dictaduras totalitarias. Escobar había sido famoso por las obras sociales y bienes públicos que suministraba a los habitantes más pobres de Medellín, lo cual lo llevó en un momento a merecer el título de ‘Robin Hood’ criollo, pero no logró dominar el escenario político de Colombia.
Timochenko, sin embargo, transitó un camino diferente. Salió directamente de la clandestinidad a la arena política exonerado de todo cargo por sus delitos de narcotráfico y crímenes de lesa humanidad cometidos por la guerrilla que lidera, gracias a las maniobras políticas de la izquierda latinoamericana encabezada por el régimen castrista de Cuba y una política entreguista, ingenua o equivocada del presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, las FARC pasan en pocos meses de narcoguerrilla a ser un partido político, que tiene la posibilidad de llevar a su máximo líder a ocupar la presidencia de Colombia.
En una entrevista al diario El Mundo hace apenas un año, poco después de haber sido galardonado con el Nobel de la Paz, Santos negaba la posibilidad de que un representante de las FARC pudiera llegar un día a la presidencia de Colombia. Pero Santos se equivocaba y la historia lo está demostrando.
Los pueblos son generalmente reacios a aceptar las lecciones que la historia les proporciona, ya sea por falta de información, mala memoria, desesperación ante las duras crisis de pobreza y atropellos que son sometidos por gobernantes insensibles e inescrupulosos como los Castro, Chávez y Maduro, o sencillamente, se dejan engañar por hábiles populistas demagogos que endulzan sus oídos con promesas incumplibles. La realidad es que las posibilidades que Timochenko u otro líder de las FARC pueda llegar al poder en Colombia en un futuro no muy lejano, están presentes. Las FARC cuentan con un fuerte e incondicional apoyo de la izquierda mundial y en especial de Cuba y Venezuela, son inmensamente ricos y pondrán toda su fortuna al servicio de su causa. Solo el pueblo colombiano, si es capaz de reconocer el grave peligro que le acecha, puede revertir esa posibilidad y evitar que el Pablo Escobar de nuestros tiempos, llegue a tomar el poder político en Colombia.
José M. Izquierdo
Hialeah
Esta historia fue publicada originalmente el 8 de noviembre de 2017, 5:55 a. m. with the headline "De Pablo Escobar a Timochenko."