Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Cartas

Una nación de inmigrantes

La Estatua de la Libertad, que se alza en la bahía de Nueva York, fue un regalo de Francia a la nación norteamericana.
La Estatua de la Libertad, que se alza en la bahía de Nueva York, fue un regalo de Francia a la nación norteamericana. Getty Images

El cuarto jueves de noviembre –la fecha ha cambiado, ésta es la más reciente– se rememora el Día de Acción de Gracias. Usualmente, se celebra una cena para recordar la que en 1621 –los peregrinos (puritanos ingleses) que llegaron a América en el Mayflower, el año anterior– tuvieron para dar gracias a Dios por la buena cosecha lograda. Algunos historiadores hablan de una celebración similar que tuvieron los conquistadores españoles con indígenas del continente, en lo que hoy es San Agustín, el 8 de septiembre de 1565, repetida en 1598.

Ciertamente, quienes llegaron en 1620 huyendo de las persecuciones religiosas tras la Reforma protestante y la Contrarreforma católica, fueron inmigrantes. Llegaron a tierras desconocidas habitadas por indígenas cuyos predecesores la habían poblado miles de años antes, procedentes de Asia Oriental, atravesando el Estrecho de Bering, en una época de glaciación. Los peregrinos eran, pues, aquellos que llegaron a tierras extrañas para establecerse en busca de mejor vida sin persecuciones. Desde entonces Norteamérica se considera una tierra de inmigrantes.

En estos casi cuatro siglos de existencia el país surgido después, Estados Unidos, se ha nutrido en su mayoría de personas provenientes de otros países del mundo por circunstancias similares: huyendo de problemas, no religiosos como los primeros colonizadores, pero sí políticos y económicos. Estos inmigrantes han traído con ellos sus conocimientos y sus culturas, engrandeciendo a los Estados Unidos.

Hoy, por diversas circunstancias, un sector de la población –posiblemente inmigrante o descendiente de ellos– no se siente contento con la presencia de otros grupos étnicos minoritarios –como los hispanos. Piensan que los grupos minoritarios podrían, si se nacionalizan, alcanzar una mayoría amplia y tener peso político. Para evitarlo apoyan políticas gubernamentales en contra de la inmigración y la legalización de esas otras minorías que ya se encuentran en el país sin ningún documento que las respalden. Favorecen la restricción de visas, la construcción de muros, la división cuando de una forma u otra en Estados Unidos todos son inmigrantes, hasta la Estatua de la Libertad, que en 1886 regalaron los franceses como signo de amistad en el Centenario de la Declaración de Independencia.

Jesús Lázaro

Miami

Esta historia fue publicada originalmente el 22 de noviembre de 2017, 6:18 a. m. with the headline "Una nación de inmigrantes."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA