Nuevas elecciones inútiles en Cuba
A pesar de los esfuerzos del grupo Cuba Decide, que preside Rosa María Payá, y de los esfuerzos de la organización Estado de SATS, del señor Antonio Rodiles, leemos en el artículo Desánimo Electoral [el Nuevo Herald, 28 de noviembre] que en las recientes elecciones municipales –anticipo de las nacionales– celebradas recientemente en Cuba, participó el 85% de la población censada.
A primera vista, cualquier extranjero se asombraría de este alto índice, pero no muchos saben de la inmensa presión a que la población es sujeta para garantizar la mayor participación, incluyendo la visita casa por casa por miembros de los denominados Comités de Defensa de la Revolución para garantizar la masiva asistencia.
Los esfuerzos de los dos grupos antes mencionados y otros, exhortaban a anular las boletas anotando “Cuba Decide” o “Plebiscito”. Pero conociendo el desencanto general de la población con el sistema imperante, surge la duda de que el Consejo Nacional Electoral haya efectuado un justo y realista conteo de votos y que el % anunciado sea una cifra real. Adicionalmente, en el sistema electoral de la Cuba actual no cuentan las boletas anuladas, sea cual sea la forma de anularlas, lo cual favorece el anuncio de un tan alto porcentaje de participación.
Si a esto agregamos que es evidente que sería mucho más de ese aparente 15 por ciento restante los que se abstuvieron de votar o de los que, a su manera, anularon las boletas, se proyecta como una cifra ficticia la tan alta participación dada la situación política de la isla y la cada vez mayor parte de la población criticando abiertamente al sistema.
Otro escenario sería, aun dentro de esos amañados procedimientos electorales, que se hubiese permitido la participación de más de cien opositores que solicitaron participar en la justa. De haber sido así, del grupo electo alguno pasaría en su momento a la Asamblea Nacional que los “toleraría” para lavarse la cara internacionalmente, y desde donde pudiesen comenzar a discrepar del sistema “legalmente”, con sugerencias o críticas abiertas o atenuadas, ocasionando poco a poco una mayor erosión política-intelectual en los escogidos adeptos al régimen, quienes escucharían día tras día esas nuevas ideas. No es por mucho lo que Cuba necesita, pero podría instrumentar, entre otros proyectos, el principio del fin.
Claro, hablamos de un mundo hipotético en el que la dictadura lo permitiese y que, al permearla poco a poco, aceleraría sus días en el poder. Esto era parte de los sueños del eliminado Oswaldo Payá Sardiñas y de los muchos valientes que lo acompañaban. Es como una utopía pero pudiese realizarse algún día… si el destino no acaba antes con ese sistema que oprime a la patria cubana y que haría innecesaria esta discutida estrategia anti-dictadura.
Señor, salva a Cuba, pues solos no podemos. Tú sí. Amén.
Efraín R. Infante
Miami
Esta historia fue publicada originalmente el 30 de noviembre de 2017, 2:26 p. m. with the headline "Nuevas elecciones inútiles en Cuba."