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Cartas

A 100 años de la revolución bolchevique

Seguidores del Partido Comunista desfilan en Moscú con una imagen del líder bolchevique Vladimir Lenin el 7 de noviembre, aniversario de la Revolución Rusa.
Seguidores del Partido Comunista desfilan en Moscú con una imagen del líder bolchevique Vladimir Lenin el 7 de noviembre, aniversario de la Revolución Rusa. AP

Se cumplió este año el centenario de la revolución bolchevique, comunista, que tuvo sus raíces en las aspiraciones del pueblo ruso por un mejor sistema de vida, que fueron robadas por un puñado de criminales encabezados por Lenin, Trotsky y Stalin.

A partir de esa revolución, se impuso un patrón mundial de criminalidad desde los gobiernos asaltados por los comunistas alrededor del mundo. Ofrecer engañando al pueblo con floridas promesas crear para el proletariado un paraíso utópico, y una vez en el gobierno, someter a sangre y fuego al mismo pueblo que los ayudó a subir. Son millones de millones los muertos por esos gobiernos comunistas, que no distinguen entre inocentes y culpables, sino entre quienes están incondicionalmente con ellos y los apoyan, y los indiferentes o disidentes que al poco tiempo se convierten en víctimas.

Leer las memorias y las historias documentadas de los crímenes comunistas, es como leer novelas negras de crímenes y torturas cometidos por sádicos desquiciados.

Por ejemplo, no se ha escrito mucho sobre como mataron los bolcheviques rusos encabezados por Lenin al zar Nicolás II, a su esposa, a sus hijos y un par de sirvientes y hasta al perro del zarevich, un niño enfermo de hemofilia que no podía ni caminar al momento de su muerte.

Uno de los libros mas documentados sobre la revolución bolchevique, es Nicholas and Alexandra, de Robert K. Massie.

Al zar y su familia los llevaron al sótano de la casa donde los tenían prisioneros en Ekaterinburg. Un escuadrón de la Cheka, la policía secreta comunista encabezados por Yurosky, cumpliendo órdenes de Sverdlov, presidente del Presidium del Comité Ejecutivo Central de los Soviets de todas las Rusias, secretario y colaborador personal de Lenin, el líder máximo, empezaron a disparar a mansalva contra el zar, el primero en caer, su esposa, sus hijas mujeres adolescentes, su hijo, un niño enfermo y al perrito del niño. Después llevaron los cuerpos a una mina abandonada cerca de Ekaterinburg, llamada “Cuatro Hermanos”, y empezaron a destazar los cuerpos, haciéndolos pedazos con hachas y sierras. Como no querían dejar restos, les echaron gasolina y les prendieron fuego. Como algunos huesos no se quemaron, enviaron a la ciudad a un comisario a buscar ácido sulfúrico para disolverlos. Esa labor de destruir los restos duró tres días, al final echaron las cenizas y los residuos en una laguna de agua en el fondo de la mina.

Esa masacre debe haber sido una escena bien macabra, que sería difícil creer sino estuviera tan bien documentada. ¿Y todo eso para qué? Para que los bolcheviques comunistas establecieran una dictadura tiránica mil veces peor que la de todos los zares juntos. Solo a Lenin se le atribuyen la muerte de unos 10 millones de rusos y a Stalin 30 millones. Y si mencionamos a Mao, una académica china le atribuye 80 millones de muertos para establecer el comunismo. Por el momento dejamos fuera del conteo a los bolcheviques tropicales.

J. Ignacio Cardoze

Coral Gables

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de diciembre de 2017, 5:06 p. m. with the headline "A 100 años de la revolución bolchevique."

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