Darío y Martí: dos grandes
Cuenta la historia que se reunieron en México varios representantes de países hispanos y Rubén Darío invitó a nuestro apóstol José Martí a hablar, pero Martí le recordó que no tenía la representación de su país. Rubén Darío insistió y le dijo: “maestro solo diga algo’’.
Martí fue al podio, donde había una bandera mexicana y solo dijo:
En este fausto y venturoso día
En que el sol de la dicha reverbera
Dejadme tremolar vuestra bandera
(cogió la bandera mexicana y la izó en el aire﴿
Ya que no puedo tremolar la mía.
Dos grandes de las letras que se respetaban y ayudaban. ¡Qué lindo sería que nuestros grandes hombres y mujeres de hoy los imitaran! Viviríamos mucho mejor: amor al arte, respeto a los demás, amor a la patria, a la libertad. Tengo fe que algo ha quedado en la mente de muchos, de esa supervivencia para ayudar a convertir a esta América hispana en una potencia mundial. ¿Es pedir mucho? No lo creo. Hay mucha gente buena en este continente. Millones de personas queremos eso. Los malos son pocos, pero hacen mucho ruido. No nos dejemos dominar por los malos; bailemos con nuestra propia música.
Martí dijo: “Nuestro vino es agrio, pero es nuestro vino’’. Vamos a unir a nuestros pueblos, tomar nuestro propio vino y hacer una América grande.
Roger Romero
Miami
Esta historia fue publicada originalmente el 28 de diciembre de 2017, 5:34 p. m. with the headline "Darío y Martí: dos grandes."