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Cartas

Unesco y la Guía Internacional en Sexualidad

Tradicionalmente, las pautas que han regido la sexualidad humana han estado marcadas por directrices de instituciones religiosas basadas en supuestas revelaciones y mandamientos divinos que están lejos de la realidad biológica y del saber científico. Hablar de sexo es tabú; es un tópico que las familias evitan y, usualmente, “no existen discusiones públicas sobre sexo y sexualidad y lo que conllevan”. Se requiere alcanzar una educación sexual con conocimiento/respeto/responsabilidad erradicando situaciones de represión/culpa/pecado.

Según la Unesco –Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura– “sólo el 34 % de los niños y adolescentes tienen conocimientos precisos” sobre el VIH. [Agencia EFE, París, enero 10] El resto los desconoce y con esa ignorancia enfrentan la vida.

Se sabe que “mucho de lo que hoy vemos y nos molesta de las prácticas sexuales, parece guardar relación con los modos en que malamente se educó a los niños y a los jóvenes en el pasado”. Valorando la importancia de la sexualidad en el ser humano y la necesidad de “incorporar nuevos conceptos y mayores técnicas, para que quienes habrán de acceder a una vida sexual, lo hagan con responsabilidad y consideración a sí mismos y a sus parejas” [El País, 23 de enero, Una nueva educación sexual] recientemente la Unesco junto a otras organizaciones similares publicaron la Guía Internacional de Técnicas de Educación en Sexualidad, actualizando la primera versión de 2009.

Audrey Azoulay, francesa de origen sefaradí, directora general de la Unesco, considera que la nueva guía se basa en “pruebas científicas”, y que una adecuada educación sexual afianza “la defensa de los Derechos Humanos y la igualdad de género”. El manual facilita diseñar planes de enseñanza para las edades de 5 a 18 años.

El organismo de la ONU considera que impartir educación sexual, dentro y fuera de las escuelas, “no aumenta la actividad sexual” y, sí ayuda a combatir el bullying, la violencia de género, el embarazo precoz, el contagio de enfermedades venéreas, el sida, el acoso cibernético… También enfatizó que “los programas de abstinencia total “no evitan la precocidad sexual entre los jóvenes”.

Jesús Lázaro

Miami

Esta historia fue publicada originalmente el 29 de enero de 2018, 4:46 p. m. with the headline "Unesco y la Guía Internacional en Sexualidad."

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