Cartas

Guardadores del orden

Muchos momentos en mi larga vida han sido de mucha alegría, especialmente el ocurrido cuando mi hijo menor se retiró como guardador del orden después de tres décadas sirviendo a está comunidad. Sus estudios y anhelos fueron siempre dirigidos a una carrera profesional en criminología, la cual disfrutó plenamente durante buena parte del tiempo que pasó en ella, pero últimamente no era así.

Los gobernantes consideran a los guardadores del orden profesionales de segunda clase, los burócratas los desdeñan, la prensa los aborrece y la ciudadanía no los aprecia hasta que los necesitan.

Los medios los presentan como criminales que salen de sus hogares con la sola mentalidad de insultar, golpear y asesinar a los ciudadanos. Toman como ejemplo a los miembros de esa profesión que no merecen pertenecer a ella, aunque lo mismo ocurre en otras profesiones, y que no son tan mencionadas pero ocurren más a menudo.

Les deseo a todas las madres que tienen un hijo o hija en un cuerpo policíaco que pronto tengan la alegría de poder abrazar a ese ser que tuvieron en sus entrañas, el día en que se retiren. En cuanto a todas las madres que se preocupan por sus hijos, que los desanimen si quieren tener esa digna carrera en sus vidas, porque día a día esa familia tendrá la angustia que solamente cesa cuando se retiren sanos y salvos.

Olga González-Pabán

Miami

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