Elecciones legislativas
Noviembre, con sus elecciones legislativas de medio término, está al doblar de la esquina. El Senado llevará a votación 35 escaños, la Cámara Baja el total, 435. Varios temas serán de capital importancia para seleccionar por quién se va a votar: la inmigración –y la separación de menores–, la guerra comercial –no solo con China, también con los aliados– y el control de armas –con las matanzas en las escuelas–, entre otros. Además, están pendientes los resultados de la investigación de la trama rusa. Temas todos que dividen a los votantes: demócratas y republicanos. Estos últimos también divididos en republicanos tradicionales y republicanos trumpistas.
Es evidente que el control del Congreso está en juego y de ello depende el rumbo que tomará el futuro de Estados Unidos en momentos de extrema polarización e incertidumbre. Los temas están puestos sobre la mesa; también la experiencia de este año y medio de un gobierno populista/aislacionista plagado de enfrentamientos y altercados, tanto en política doméstica como internacional. Cada voto cuenta y cada votante debe ejercer su derecho a votar escogiendo a aquellos candidatos que representarán sus posiciones/intereses.
Tras los resultados de noviembre ambas cámaras tendrán que decidir cómo afrontar la inmigración, fenómeno que también confrontan países europeos. Trump, desde la campaña del 2016, hizo de los indocumentados/ilegales su principal bandera. Recientemente presentó a varias familias que habían perdido familiares a manos de inmigrantes ilegales, generalizando un mensaje distorsionado. Él sabe que ese mensaje no es cierto; sin embargo, con esa capacidad innata de mentir repetidamente lo mismo para convertirlo en posverdad, sigue acusando a los migrantes que buscan seguridad y libertad.
Para el presidente, “los demócratas solo están jugando, no tienen ninguna intención de resolver este problema de décadas” [ver El País, junio 22, Trump pide a los republicanos frenar la reforma migratoria hasta las legislativas]. Pero quizá sea el mismo Trump quien está jugando pues un día dice una cosa y al día siguiente otra, dilatando la situación para lograr una reforma que cumplan sus condiciones. Por eso “instó a los suyos a desistir de consensuar una reforma hasta después de la cita electoral”.
Jesús Lázaro
Miami