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Cartas

Rasgo exclusivo del ser humano


Un grupo de monjas participan en la Procesión del Milagro en Salta, Argentina, el lunes pasado.
Un grupo de monjas participan en la Procesión del Milagro en Salta, Argentina, el lunes pasado. AFP/Getty Images

Para Carlos G. Jung (1875-1961) “cuando una opinión es tan antigua y tan universalmente defendida debe ser cierta de un modo u otro. Si no es realmente cierta, será por lo menos sicológicamente cierta”.

Tal es el caso de las religiones que han aparecido en la historia del hombre como respuesta a una necesidad universal, presente ésta desde el amanecer de la humanidad cuando los futuros seres humanos se separaron de los primates y se cuestionaron sobre su propia existencia.

El acontecer religioso, que se conozca, no está presente en el resto de los animales; ni aun los más cercanos al hombre manifiestan conductas rituales.

Sólo se presenta en el ser humano, producto del desarrollo de su cerebro y por tanto de su mente como fenómeno emergente del mismo. Es en la mente donde ha existido el concepto de dioses, divinidades en todas las culturas: Zeus, Apolo, Amón, Isis... los mismos que han desaparecido cuando desaparecieron las culturas en las que surgieron.

Richard Dawkins considera que los dioses son “sensorialmente inexistentes”, no se pueden percibir por los sentidos, sólo tienen existencia en la mente humana, nunca fuera de ésta.

Muchos hombres necesitan creer en alguien, fuera y diferente a ellos, en quien apoyarse para afrontar los avatares de la vida, para vivir con la esperanza que tras la desaparición de su cuerpo físico van a continuar viviendo en otro mundo del cual nadie ha regresado para atestiguarlo.

El hombre se empeña en seguir viviendo tras su muerte —inmortalidad— en un lugar desconocido e imaginado por él pues no se conforma con su transitoriedad, con desaparecer a pesar de conocer lo que le sucede a su cuerpo tras la muerte. Tan incapacitado emocionalmente se siente frente a esta adversidad que a diferencia de los demás animales entierra a sus muertos. Escondiendo la realidad, es más fácil negarla.

Jesús Lázaro

Miami

Esta historia fue publicada originalmente el 18 de septiembre de 2014, 8:00 a. m. with the headline "Rasgo exclusivo del ser humano."

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