Seis millones de víctimas
Seis millones de personas han sido masacradas, niños, viejos, mendigos, famosos escritores, industriales, médicos, periodistas, comerciantes, obreros, pobres y ricos. Tenían un pecado en común, según los nazis: nacieron judíos, igual que Jesús.
El que escribe estas líneas es uno de los pocos sobrevivientes del Holocausto todavía vivos.
Un joven judío americano, Mark Zuckerberg, con gran habilidad logró establecer un imperio mundial, Facebook, con miles de millones de participantes en el mundo entero, prácticamente en todos los idiomas. Tenía una tremenda oportunidad y obligación moral para dirigirse a tantos lectores: hacerles conocer todo el horror del nazismo para evitar que por falta de información y conocimiento surjan en alguna parte del mundo otros movimientos de odio con trágicas consecuencias.
Sr. Zuckerberg, en la edad en que usted disfrutaba de su juventud, de deportes y diversiones, yo perdí a toda mi familia; los fusilaron, murieron de hambre, o a golpes o en cámaras de gas. Según la prensa, usted dice que no cree que de su plataforma se deba eliminar la propaganda nazi, la propaganda de incitación al odio que podría traer como consecuencia un nuevo Holocausto.
Yo marchaba con las manos en alto, junto a grandes grupos de judíos hacia la muerte, a orillas del Danubio, a cámaras de tortura, a cámaras de gas, donde cayeron muertos miles y miles de personas. Éramos culpables de haber nacido bajo la misma religión que usted.
Los que nos torturaron, los que nos mataron, a lo mejor nacieron como gente normal, pero la propaganda venenosa en periódicos, folletos y discursos los convencieron y los envenenaron para odiar y matar.
Cundo oímos rumores de que en Austria y después en Alemania se cometían atrocidades contra judíos, dijimos que esto en nuestra patria no podría pasar. Pero pasó y mataron a seiscientos mil judíos en Hungría, entre ellos a toda mi familia. Pienso que sobreviví todos estos horrores para poder pedir al mundo que nunca jamás debemos permitir distribuir tanto odio y posteriormente el Holocausto. Sr. Zuckerberg, si por ley en Estados Unidos no está prohibida la negación de un odio tan pernicioso, usted como ser humano pensante, debería rechazar absolutamente la distribución de ideas de asesinos, no vaya a ser que un día un hijo o un nieto marche hacia un campo de concentración.
José Weiss
Bal Harbour
Esta historia fue publicada originalmente el 26 de julio de 2018, 1:14 p. m..