Caninos y felinos de alcurnia
Quien tenga un animalito doméstico hace bien en alimentarlo, veterinearlo, asearlo y acariciarlo, pues como dice el refrán, “quien maltrata a un animal no tiene buen natural”.
Pero tampoco hay que incurrir en las ridiculeces que reporta la Sección Business Monday del Miami Herald con fecha del 15 de septiembre.
Sucede que en Estados Unidos los gastos en mascotas, especialmente perros y gatos, ascienden a casi $59,000 millones anuales. ¡Cuántos proyectos humanitarios, como educativos y de salud, podrían desarrollarse con una fracción de esa cantidad!
Los dueños de mascotas no escatiman en ellas, pues supuestamente esos cuadrúpedos les brindarían “amor incondicional”. ¿Pero puede llamarse “amor” al instinto programado, no libre, característico en ciertas especies del reino animal?
Los gastos más chocantes no atañen a la alimentación y la veterinaria, sino a servicios suntuarios que tratan a los irracionales a cuerpo de rey. El reportaje detalla los precios de hoteles y centros de recreación, piscinas incluidas, para animales; también se mencionan sus salones de belleza, atuendos, juguetes y hamburguesas con carne de primera. Algunos de esos negocios tienen autobuses adaptados para el transporte de sus clientes ladradores o maulladores. También sale caro pagar a personas que se dedican a pasear perros ajenos o a cuidarlos durante las vacaciones de sus amos. Existen incluso ciertas “profesiones” como la de Especialista Certificado en Comportamiento Canino (!) Ni faltan tampoco cementerios para mascotas.
Algo funciona mal en los corazones que centran tanto su afectividad en los animales. Una sociedad demasiado apasionada por ellos corre peligros imprevisibles.
Eduardo M. Barrios, S.J.
Miami
Esta historia fue publicada originalmente el 22 de septiembre de 2014, 8:00 a. m. with the headline "Caninos y felinos de alcurnia."