¿Pero qué se podía esperar de Díaz-Canel?
¿Alguien esperaba que fuera distinto al guion pautado de siempre en el discurso y las declaraciones del gobernante cubano Miguel Díaz-Canel en la ONU?¿Alguien esperaba que en sus declaraciones se hablara de otros cambios y reformas, además de las ya planteadas en la reforma de la Constitución orientadas por su predecesor, quien como todo un emperador lo eligió a dedo como presidente y también podría defenestrarlo fácilmente?
Díaz-Canel, como hombre inteligente que es, no se debe creer el cuento del comunismo (nadie se lo cree), pero de eso ha vivido y vive. No creo que sea tan gris o anodino que en su fuero interno, muy interno, no quisiera dar un giro diferente del rumbo hacia el desastre total que lleva Cuba hace muchas décadas.
El toque de tumbadora, el baile con su esposa, Lis Cuesta Peraza, y el trato campechano con sus invitados denotan una proyección pública muy diferente a sus antecesores, los hermanos Castro. Ojalá que las diferencias sean más profundas y de peso.
Giraldo Gómez Acosta,
Kendall