Nuestros errores
Todos deberíamos reconocer nuestros errores, pero para la mayoría es muy difícil aceptar que cometieron una equivocación, que se hizo algo indebido, que se tomó una decisión precipitada, que se juzgó erróneamente o que se cometió una injusticia.
Errar es humano, pero a todos les gusta tener siempre la razón y contar con la aprobación de los demás. Sin embargo, no hay nada más humano y normal que equivocarse.
Muchos hombres ilustres triunfaron y lograron sus objetivos, pero antes sufrieron muchos fracasos que reconocieron, los enmendaron y, con perseverancia, alcanzaron la gloria.
A nadie le agrada el fracaso, pero algunas veces éste se debe a que se cometen errores involuntarios, bien sea por falta de atención, por información insuficiente o al poco análisis. Pero sobre todo, a la desidia.
Una persona puede superarse como ser humano y como profesional cuando se acepta a sí misma y es capaz de admitir sus virtudes y defectos. Al aceptar los errores, se pueden hacer las correcciones pertinentes para no volver a cometerlos.
Es mejor ser personas condescendientes que obstinadas y reconocer que como seres humanos, estamos expuestos a cometer errores y por lo tanto, debemos evitar la arrogancia y admitir que ser humildes no es humillante.
Debemos reconocer, comenzando por nosotros mismos, que nadie es infalible ni dueño de la verdad absoluta y que los demás tienen derecho a pensar diferente.
Quienes creen que aceptar los propios errores es signo de debilidad, están equivocados. Todo lo contrario, quienes tienen la entereza de admitirlos ante los demás, son vistos con mayor respeto y simpatía.
Naturalmente, lo más importante al reconocer nuestros errores, es enmendarlos y hacer el máximo esfuerzo por no volverlos a cometer.
José M. Burgos S.
Miami
Esta historia fue publicada originalmente el 26 de mayo de 2015, 1:09 p. m. with the headline "Nuestros errores."