Cartas

El cinismo sin límites de la cúpula castrista

Foto de Tony Castro, nieto de Fidel Castro, en Barcelona, con la catedral de La Sagrada Familia en el fondo.
Foto de Tony Castro, nieto de Fidel Castro, en Barcelona, con la catedral de La Sagrada Familia en el fondo. Instagram

Indigna hasta las lágrimas que luego de 60 años de desastres, crímenes y represión en todos los ámbitos de la sociedad cubana, el dinosaurio ronco en su discurso por las conmemoraciones, o más bien evocaciones luctuosas del advenimiento de la revolución cubana, haya vuelto a plantear recortes, penurias, crisis, lucha y combate contra el imperialismo.

No hay un ápice de vergüenza en repetir lo que por seis décadas con puntuales excepciones se ha reiterado. Pero más indignante es el fenómeno que viene acaeciendo desde unos años acá con la irrupción de las redes sociales. Los hijos y nietos de la élite paseando el mundo por ciudades y lugares caros y paradisíacos en yates de ensueño y son ellos mismos lo que lo ostentan descaradamente como los uncidos que se creen.

El llamamiento a la austeridad es para el pueblo, no para ellos, y la lucha y el combate contra el imperialismo nada tiene que ver con Estados Unidos, sino con la represión contra los que quieren derechos humanos, libertad y democracia en Cuba.

Por eso estoy de acuerdo con cuanta denuncia y sanciones en foros internacionales se le haga a la dictadura castrista y llevar a cortes penales internacionales por crímenes de lesa humanidad a la élite y sus esbirros, pero también a sus familias nada inocentes que como testaferros de sus progenitores gastan el dinero que han robado al pueblo cubano.

Como tampoco estoy de acuerdo con sanciones generales que asfixien aun más a un pueblo sufrido y atado como ninguno, limitadísimo por la represión más sofisticada jamás vista al intentar reclamar su libertad.

Giraldo Gómez Acosta,

Kendall

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