Luz y esperanza para quienes esperan un cambio político en Venezuela
De que la dictadura de Nicolás Maduro va a caer es tan cierto como que el sol sale todas las mañanas. Cuándo y cómo ya son preguntas incontestables. Los años pasan y los diferentes grupos, con políticas diferentes, contribuyen a dar luz y esperanzas a quienes esperan y necesitan un cambio de sistema político.
Mírese Cuba, 60 años de dictadura. Los cubanos de adentro y de la diáspora han logrado vivir cada día con la ilusión de que el régimen castrista llegará a su fin, mientras gran parte de la población se fue ya al otro mundo sin ver realizados sus sueños.
Es la historia de siempre, mantener con vida el afán independentista. Sin embargo, todos han estado sujetas al vaivén de las fuerzas de uno y otro bando, los primeros empecinados en mantenerse y los segundos empeñados en un cambio que no llega.
Los titulares de el Nuevo Herald dan fe de estos comentarios. “Trump viene a Miami el lunes a poner más presión al régimen de Maduro”. ¿Presión? Viene a hablar a su base para aparentar que está trabajando en contra de la dictadura bolivariana. Se asegura que “Trump se reúne con Duque y no descarta un despliegue militar en Colombia”, indicando que todas las cartas están sobre la mesa. ¿Esperanzas?
Mientras en Venezuela, el dictador también habla a su base: “Maduro califica de ‘festín de odio’ reunión de Trump con Duque”, y sus simpatizantes le celebran la gracia. La prensa también publica, “Llegan a Venezuela 933 toneladas de medicinas procedentes de Cuba y China”, contrarrestando lo de la ayuda humanitaria de Estados Unidos que se encuentra estancada en la frontera y que el presidente interino Juan Guaidó promete que entrará, mientras que para evitarlo: “Reportes: Maduro envía presos a la frontera para bloquear entrada de ayuda humanitaria”.
Económicamente, para asfixiar al régimen: “Bulgaria congela cuentas con más de $67 millones con fondos de Venezuela”; y “Guaidó aprieta las tuercas a Maduro con filial petrolera en EEUU”.
Optimismo y pesimismo se interponen y van pasando los años, hasta que a las cansadas, un día, el régimen cae por su propio peso, por desgaste, con mucha sangre derramada
Jesús Lázaro,
Miami