El Papa desvió la atención de los abusos cometidos en la Iglesia
Si la cumbre vaticana ante la pederastia hubiese que compararla con otras cumbres, las mejores serían las cumbres falsas de los Castros engañando a la población y haciendo promesas que nunca cumplen.
Mark Coleridge, arzobispo de Brisbane, Australia, dio la clave en su discurso matinal invocando a Copérnico. “Las víctimas deben estar en el centro de la Iglesia, no al revés”. [Ver, el Nuevo Herald, 26 de febrero: “Las víctimas de abusos: ‘El discurso del Papa es una bofetada contra nosotros’ ”]
Y es que Francisco jugó muy bien, tiró la pelota fuera, desviando la atención a los abusos cometidos fuera de la Iglesia y no se centró, como debía haberlo hecho, en los abusos cometidos y denunciados con pruebas fehacientes dentro de la Iglesia. Por eso las víctimas consideran el discurso del representante de Cristo en la Tierra como una bofetada olímpica, una falta de respeto del Pastor de la Iglesia Católica al pueblo de Dios.
Movilizar a 190 presidentes de conferencias episcopales, y tantos otros invitados, para brindar al mundo, no a Roma, un poco de circo como hacía Nerón, es algo inimaginable en el Vicario de Cristo. Que se preste a una farsa como esta no es propio de los cristianos. Da la impresión de no haber leído los evangelios, cuando Pilatos le pregunta a Jesús: “¿Y que es la verdad?”, porque Francisco no mostró la verdad de lo que pasa dentro de la Iglesia.
Es algo que Miguel Hurtado, español y víctima enfatizó con nitidez: es “una bofetada a las víctimas”, pues “se pasa la mitad del tiempo hablando de lo que sucede fuera de la Iglesia”, con lo que trata de evadir responsabilidades y “ni siquiera habla (…) de cómo castigar a los obispos que no cumplen con su deber”.
El italiano Francesco Zanardi, presidente de la Red de Víctimas de Italia, destacó que “la campaña de tolerancia cero anunciada por el Vaticano se ha convertido en credibilidad cero”.
Por eso, “las principales asociaciones reivindican que el Vaticano asuma el principio de tolerancia cero estadounidense”, un país mayormente protestante pero donde la justicia llegó a imponerse definitivamente.
Jesús Lázaro,
Miami