Que importa un país más con armas atómicas
Me refiero al hecho de que Corea del Norte haya alcanzado el desarrollo de un arma atómica. Cuando Estados Unidos lanzó la primera en Japón en agosto de 1945, solo este país tenía el monopolio de ese instrumento mortal. Hoy, 73 años después, Rusia, China, Pakistán, India, Reino Unido, Francia, y Canadá también tienen armas atómicas.
Ni Rusia ni China son menos peligrosos que Corea del Norte. A Rusia no se le evitó que la obtuviera, aunque ese país había quedado destrozado. De China ni que decir, también siendo un país pobre y hambriento logró también el arma mortal. Después la obtuvieron Pakistán, un país musulmán con conflictos; e India, que aunque es una democracia, es un país muy pobre y aún no llega a ser potencia económica.
En la última década de este siglo Corea del Norte llegó también al club de los atómicos. Yo no creo que Corea del Norte sea ni más ni menos peligroso que los anteriores que ya la tienen. Estoy convencido que el objetivo de quien ha logrado semejante arma lo hace no para agredir (ninguno hasta ahora la ha usado, solo nosotros) sino para saber que tiene en su manga un “as” que puede jugar en cualquier momento.
Entonces si ya el club creció, para que gastar millones y millones que nos costaría en el hipotético caso que el coreano acepte el pacto y elimine sus armas atómicas. Se imaginan con esos cientos de millones que seguramente exigirá para retribuir el tiempo y gasto empleado, así como las supuestas pérdidas por las sanciones americanas.
Esa plata, Sr. Trump, úsela en nuestras carreteras, aeropuertos, escuelas, hospitales y mejoras al servicio social. Si ya todos tienen armas nucleares, estamos seguros que ninguno la usará contra el otro sabiendo que sería no solo el fin del planeta, sino también su propio fin. Más me preocupa Pakistán, con su fundamentalismo religioso, si un día esa nación cae en manos de Talibanes, el Estado Islámico u otro de esos grupos que han demostrado ser locos y se empeñan en cometer sus horrorosos crímenes.
Tengamos relaciones normales, sin ofensas ni amenazas, pero sin dar un solo centavo nuestro a un enemigo que mañana podría volver por sus fueros. Eso jamás.
Además debemos internamente seguir trabajando y desarrollando nuestro arsenal atómico para que nadie se equivoque con nosotros y mucho menos tome ventaja.
Así que mientras no nos moleste el coreano, déjenlo quieto, que más peligroso son sus vecinos, China y Vietnam, con quien tuvimos un conflicto que suficiente daño nos causó y hoy lo favorecemos como un amigo de toda la vida.
Laureano Martínez,
Hialeah