Cartas

Sí hay crisis en la frontera

El agente de frontera Joe Romero habla con una mujer de Guatemala que, junto a sus hijos, cruzó la frontera y se entregó a las autoridades, en el área de Ysleta, cerca de El Paso, Texas, el 6 de marzo.
El agente de frontera Joe Romero habla con una mujer de Guatemala que, junto a sus hijos, cruzó la frontera y se entregó a las autoridades, en el área de Ysleta, cerca de El Paso, Texas, el 6 de marzo. TNS

Algunos comentaristas en la prensa y legisladores demócratas argumentan las razones para negarle al presidente Donald Trump los fondos para la construcción del muro fronterizo. Ellos alegan que no hay ni crisis ni emergencia en la frontera. Pero en los últimos días, las miles de personas que son capturadas a diario demuestran lo contrario.

En los últimos meses han llegado varios cientos de miles de inmigrantes. Ahora bien, todos sabemos que este flujo no se detendrá, pero llegará un momento en que este país, aunque es grande, poderoso y tiene fuentes de trabajo, no podrá recibir, tramitar y ubicar a todas estas personas.

Se debe establecer que todos los que digan que son perseguidos o temen por sus vidas, deben hacer la solicitud de asilo o visa en la embajada estadounidense de su país.

Allí la embajada y su personal tienen la manera de investigar, averiguar y otorgar la visa a la persona que la solicitó si comprueban que la vida de esa persona corre peligro.

Así se evitarían esas caravanas interminables de personas, que todas o casi todas, incluyendo a cubanos, dicen huir de sus países por miedo a la violencia o a ser perseguidos. También se establecería que quien entre ilegalmente por los fronteras o por mar, serían fichados y devueltos de inmediato al país de donde vinieron.

Y con la advertencia de que un segundo intento de entrar y detención resultaría en una pena de prisión. Porque resulta altamente costoso y llegará el momento en que será imposible recibir, albergar, alimentar y tener a miles de inmigrantes en refugios hasta el día de su juicio; y después, si niegan el asilo, el costo adicional que representa la deportación.

Además, la práctica de detener y soltar, o poner en detención hasta el día que la persona tiene que ir a la corte, debe desaparecer. El país tiene derecho a establecer nuevas normas de inmigración y de otorgar visas por estudios, trabajo o cuestiones políticas, y estas deben ser tramitadas en el país del solicitante.

Permitir que lleguen aquí está resultando no solo muy costoso, sino hasta peligroso para la seguridad del país. Sí hay crisis en la frontera, aunque los demócratas y algunos comentaristas en los medios se empeñen en negarlo. Con el pasar de los meses la situación será intolerable.

Laureano Martínez,

Hialeah

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