Cartas

Industrializar a una Cuba democrática será un trabajo arduo

Lone Star Industries, una empresa de Connecticut, era el dueño de esta fábrica de cemento que fue nacionalizada por el régimen cubano, en Mariel.
Lone Star Industries, una empresa de Connecticut, era el dueño de esta fábrica de cemento que fue nacionalizada por el régimen cubano, en Mariel. ASSOCIATED PRESS

El primer requisito de una Cuba democrática será la privatización y la garantía del nuevo gobierno de que no habrá más nacionalizaciones, intervenciones o expropiaciones.

Esto servirá para garantizar que el empresario, el inversionista y el propietario tengan fe en el futuro, en la seguridad de sus inversiones y en el crecimiento del país. Un segundo requisito es el de mantener un gobierno nacional en lo más mínimo posible.

El gobierno deberá actuar solo como fuerza reguladora y de garantía para los gobiernos provinciales y municipales, dentro del concepto de un gobierno mínimo. Deberá tener más autoridad y responsabilidad que en la época pre-Castro, para así promover mejor el desarrollo económico regional.

El gobierno, a todos los niveles, tendrá que introducir técnicas de administración que lo hagan productivo y eficiente para poder reducir los gastos y al mismo tiempo mantener los impuestos al mínimo necesario.

El gobierno cubano tendrá que tener muy en cuenta la descentralización administrativa, con autoridad al menor nivel posible, para que las personas que tomen las decisiones tengan experiencia y contacto directo con la situación, y al mismo tiempo puedan hacerse responsables de sus decisiones.

Uno de los retos mayores será el de motivar a los ciudadanos a involucrarse en la vida política y económica del país. El gobierno necesitará el apoyo cívico de la sociedad cubana. Al mismo tiempo tendremos que aprender, bajo la marcha, a gobernarnos de nuevo en una sociedad libre, democrática y capitalista.

El trabajo arduo, la persistencia y la creatividad serán la clave del éxito.

El cubano tendrá también que aprender a saber exigir sus derechos, tanto al gobierno como a las instituciones privadas. Se debe exigir la calidad y la responsabilidad en cada producto y servicio ofrecido por privados o gobierno. Solo así podremos obtener acometividad y calidad a nivel nacional e internacional.

No debemos, es mas no podemos, aceptar para Cuba una solución que resulte en una democracia prostituida y un sistema económico socialista y centralista. El socialismo, en todos sus matices y formas, venga de un capitalismo degenerado o de un comunismo reformado, no es la solución a los problemas humanos.

Manuel Cereijo,

Miami

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