Los signos de los tiempos
Después de leer el artículo titulado “Marco Rubio avisa que se opondrá al nombramiento del embajador en Cuba” [el Nuevo Herald, 1 de junio], se podría preguntar con qué poder político cuenta él para “avisar” que va a oponerse. Se considera muy fuerte este aspirante a la Casa Blanca. ¿Cómo calificar la posición de este senador cubanoamericano del sur de la Florida? Sigue lloviendo sobre lo mojado, no cambia los parámetros.
Pareciese que no han sabido leer los signos de los tiempos. Después del 17 de diciembre, las reglas de la política con Cuba han girado 180 grados, irreversiblemente. Solo el tiempo dirá si para bien o para mal del pueblo cubano, pero lo cierto es que han cambiado, pues las anteriores nunca dieron ningún resultado en más de medio siglo.
Rubio expresó que está “muy preocupado por la falta de reformas políticas y de progreso en materia de derechos humanos” y que se opondrá “a la confirmación de cualquier potencial embajador estadounidense hasta que no se aborden satisfactoriamente” otros asuntos. ¿Consideran Rubio y sus colegas cubanos del Congreso que ellos pueden dictaminar la política que Cuba debe seguir?
Si fuesen consecuentes con sus posiciones y principios tendrían que objetar con el mismo ímpetu e intolerancia que Estados Unidos no mantenga relaciones diplomáticas y comerciales con China, Nicaragua y tantas otras dictaduras comunistas que hay en el planeta.
Esto es, más que todo, un discurso local, dirigido exclusivamente a los cubanos que van a votar en las próximas elecciones del 2016.
Jesús Lázaro
Miami
Esta historia fue publicada originalmente el 2 de junio de 2015, 1:31 p. m. with the headline "Los signos de los tiempos."