Cartas

Basta ya, la Segunda Enmienda debe ser modificada

Un instructor de armas de fuego demuestra como armar un rifle, durante una venta de armas en el Guns and Range Training Center de West Palm Beach, en esta foto del 14 de marzo del 2018.
Un instructor de armas de fuego demuestra como armar un rifle, durante una venta de armas en el Guns and Range Training Center de West Palm Beach, en esta foto del 14 de marzo del 2018. Sun Sentinel

La Segunda Enmienda de nuestra Constitución, según mi traducción, reza así, :

“Ya que una milicia bien regulada es necesaria para la seguridad de un estado libre, el derecho de la gente de tener y portar armas, no será infringido”.

1. El objetivo bien claramente es crear un cuerpo armado. Tal cuerpo no solo existe sino que es el Ejército mejor armado del planeta.

2. El texto no especifica que deben ser armas de fuego los que se deben tener —y mucho menos— armas que se sirven para perpetrar matanzas.

3. En el momento en que la enmienda fue promulgada, las armas de fuego no eran muy efectivas, ya que se tardaba tiempo en recargarlas y le daba tiempo al contrincante de responder.

Por demás con mosquetes y arcabuces no se lograba muy buena puntería, sobretodo si se tenía prisa por tener al enemigo encima. En el caso de los mosquetes había que apoyarlos en una horquilla. Con todo la esfera de plomo que disparaban esas armas no garantizaban la muerte del receptor, de modo que aunque le hubieras acertado probablemente lo tendrías encima de todas maneras. Es claro entonces, que para aquellos tiempos era imposible perpetrar las inicuas matanzas tan comunes en nuestros días.

En vista de estos simples argumentos es dable concluir que la interpretación que le dan los defensores de la Segunda Enmienda es en realidad un capricho. No la de un derecho.

En cualquier caso, el poseer un arma de fuego nos convierte en potenciales asesinos a quienes la poseamos. Las armas de fuego son diseñadas para matar. Ni son flores ni poesías ni mucho menos, obras de arte. Añádase que cerca de un tercio de las armas de fuego son robadas por delincuentes y un buen número matan a niños a quienes les parecen juguetes y matan a sus hermanos o parientes. Ya bastante malo es que los cuerpos de policía hagan uso de ellas —en demasiados casos— con harta ligereza.

¡Basta!, la Segunda Enmienda, debe ser estrictamente regulada sino derogada cuanto antes. Sobretodo, ya que entre sus más fervientes defensores están quienes se declaran pro-vida.

El lobby o cabildeo de la Asociación Nacional del Rifle es inmoral.

Pedro Martí,

Delray Beach

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