Obama en la Ermita de la Caridad
Rara vez un escrito periodístico mueve de tal manera los sentimientos humanos que obligan a expresarlos públicamente. Me refiero a la bella reflexión de Fabiola Santiago acerca de la visita presidencial a la Ermita de la Caridad, titulada Tragos amargos [Locales, 1 de junio].
Como cubanoamericano la felicito, al resumir en frase certera –“tragos amargos”– lo que muchos como yo sentimos, frente al deshielo en las relaciones entre ambos países. Es un ramillete de sentimientos y al mismo tiempo sentimos nostalgia por la patria que nos vio nacer y esperanza para que el bienestar mejore. Sabemos bien que el restablecimiento de relaciones diplomáticas no implica un cambio de régimen. Sin embargo, abrigamos la esperanza que eventualmente reinen la libertad y la democracia para el disfrute de todos los cubanos de buena voluntad.
Marino López-Blanco
Key Biscayne
Esta historia fue publicada originalmente el 5 de junio de 2015, 0:00 p. m. with the headline "Obama en la Ermita de la Caridad."