Modales en la mesa
Hay un viejo refrán que dice: “En la mesa y en el juego se conoce al caballero”. Y, por supuesto, a la dama también.
Ciertamente, los modales en la mesa dicen mucho de las personas, pues el comportamiento no sólo tiene que ver de la forma en que se come, sino también de otras actitudes que se asumen en estas circunstancias, como por ejemplo, el tono que se utiliza para pedir los alimentos y la forma de dirigirse a los meseros, reflejan el respeto que se tiene hacia los demás.
Por consideración y elemental cortesía, cuando vamos a un restaurante, debemos dejar la mesa lo más ordenada posible y una propina adecuada al servicio recibido, sin llegar a los extremos de tacañería o generosidad.
Debemos tener en cuenta la importancia de hablar sin levantar la voz, pero tampoco en susurros. Jamás quitarnos los zapatos o sentarnos de forma descuidada porque pensamos que nadie se percatará.
Ni siquiera en nuestra casa debemos pasar al comedor sin camisa o en ropa interior. Debemos respetar a los demás, comenzando por nuestra propia familia.
No debemos olvidar que la comida se lleva a la boca y no la cabeza al plato. Que debemos pasar los alimentos antes de hablar, aunque nos estén preguntando alguna cosa. Es mejor, en este caso, hacer una seña con la mano indicando que esperen un momento, la gente comprenderá.
Si la sopa está muy caliente, debemos esperar a que se repose, no soplarla ni revolverla. Tampoco hacer ruido al tomarla.
Cuando estamos comiendo, debemos procurar hablar de temas agradables. Nunca de muertes, injusticias, atracos, enfermedades, problemas económicos, quejas y dolores, estos son asuntos que se deben dejar para otro momento.
Nuestros modales al sentarnos a la mesa no son cuestiones de elegancia o sofisticación, son asuntos de sentido común.
José M. Burgos S.
Miami
Esta historia fue publicada originalmente el 5 de junio de 2015, 1:19 p. m. with the headline "Modales en la mesa."