Sin demasiado optimismo
Leyendo el 9 de junio en Perspectiva la nota del amigo José Weiss sobre lo positivo que será la reconciliación Cuba-USA para la futura libertad de Cuba, sería bueno recordar que fue muy poca la influencia de las inversiones capitalistas en el antiguo campo socialista. No hubo tampoco grandes productoras de artículos de calidad que inspiraran a sus ciudadanos ni eso en general se relaciona con el derrumbe de la Cortina de Hierro.
De ser así China sería ya democrática por cansancio. Sí es cierto de mejores salarios y de algunos ciudadanos saliendo de la miseria colectivista y aspirando a superarse, pero no se creó la estrategia de la obtención de democracia debido a eso. No imaginamos esperar, digamos, cincuenta años o lo que fuese, para atisbar algún signo de democracia en Cuba. China es un buen ejemplo contrario a esa opinión.
Sin apasionamientos, muchos estiman que la valentía y visión de Lech Walesa al fundar Solidaridad, la firmeza de Margaret Thatcher en el Reino Unido, la estrategia de Ronald Reagan y la inspiración de Juan Pablo II tuvieron que ver más con la caída de la Cortina que la poca inversión capitalista en la Europa títere de la Unión Soviética.
No obstante, ante hechos ya consumados, un poco de optimismo suele alegrar la densa atmósfera de la Isla.
Efraín R. Infante
Hialeah
Esta historia fue publicada originalmente el 10 de junio de 2015, 0:31 p. m. with the headline "Sin demasiado optimismo."