Los 500 años de La Habana y su Capitolio
Felicito a la Ciudad de La Habana por su cumpleaños 500. Nací en ella y nunca he dejado de quererla. Es como esas damas mayores que tienen una belleza permanente y nunca pasan desapercibidas. Ayer, hoy y mañana nuestra Habana encanta.
Está vestida de gala y se ve hermosa. Podrías estarlo más si no tuvieras tantos innecesarios “baches” sociales, económicos y políticos. Veamos:
Las autoridades de Cuba de manera permanente han sido magos con las palabras y las justificaciones para no abrir el país a todos los cubanos. Cuando hablan de soberanía nacional lo hacen con una fuerza y firmeza envidiables por cualquier actor. Cuesta trabajo descifrar el embuste.Y para hacer más exitosa la obra de teatro, tienen la complicidad y apoyo de la prensa nacional que escribe e informa con grandes dosis no solo de mucho miedo, sino también de acomodo y oportunismo.
No hablamos de una prensa amarilla y de crónicas rojas, sino de una leal a combatir el problema principal de Cuba: el bloqueo interno. Los periodistas oficiales no son auténticos, no son francos, no escriben y exponen lo que conversan en privado. Lamentablemente para el pueblo cubano los “Ottos Meruelos” de esta época —periodista de la época de Fulgencio Batista— que también desdibujaba la realidad cubana y lo ponía todo de “con tintura color rosa”. Definitivamente, al ser parciales y complacientes no ayudan a sus jefes y lo más grave, no ayudan a su país. La acción de la prensa en Cuba está contra el desarrollo y la evolución del pueblo cubano. Es parte del problema.
Un ejemplo de los silencios que nunca la prensa de Cuba ha tratado en este más de medio siglo es la tergiversación que se hace de lo que es soberanía nacional. Las decisiones oficiales de los gobernantes de Cuba no han sido, ni son en defensa de ella, son en defensa de los caprichos e intereses por controlar el poder absoluto. La soberanía de un país es derecho de todos los nacionales y se alcanza y ejerce por medio de plebiscitos, pactos nacionales, y no por la decisión unilateral de un solo hombre, partido o asamblea. La verdadera autoridad y soberanía de un país emana de su pueblo. ¿Dónde está la cubana?
Considerado el principio que quien critica o señala un mal, debe tener la ética y el deber de proponer algo para su cura. Así lo haré:
No se trata de pedir el cielo, no es nada perfecto, sino de comenzar a dar el primer paso. Un país como Cuba que ha pasado por tres generaciones sin hacer puros ejercicios democráticos, no está preparada para cambios bruscos, pero puede entre todos los cubanos subir escalones. Tener un comienzo.
El Capitolio Nacional se ha regenerado magnificamente de manera arquitectónica para estos 500 años de La Habana y ha quedado bello. Ojalá esa renovación de sus paredes también pueda presagiar un tiempo de oro para la sociedad cubana, en su esencia de ser, pero hoy todavía tiene dentro “juguetes de parlamentarios”.
Proponemos comenzar hacer una Emergente Asamblea Nacional de Cuba compuesta por 50 representantes del sistema y por 50 representantes de la sociedad civil independiente, y que entre ellos pugnen cívicamente y vayan acordando en consenso final las propuestas que vayan haciendo al gobierno. Sería un decente, suave y viable inicio.
Oscar Peña, Miami