¿Debe la madurez de una persona determinar si tiene el derecho al voto?
Procusto es un personaje de la mitología griega. Asalta-caminos que colocaba a sus víctimas en una cama de hierro. Quien era más corto que la cama, lo estiraba hasta que tuviese el tamaño de ella. A los más largos que su macabro lecho, les serruchaba lo que les sobraba. Por tanto, sólo sobrevivían los que tuviesen el tamaño correcto.
Este es, ni más ni menos el concepto del “individuo promedio” o “típico”. Pero la naturaleza nos ha hecho a todos los humanos uno diferente del otro. La prueba es que, todos tenemos un ADN diferente. El “humano promedio”, simplemente no existe o es una rareza. Muy pocos sobreviviríamos al lecho de Procusto.
El Sr. Carlos A. Montaner, en El Nuevo Herald del 22 de diciembre del 2019, página 18A, manifestó su opinión de que los jóvenes no deben votar hasta los 25 años, cuando ya han alcanzado su madurez neuronal, según él, porque así lo ha demostrado la ciencia. Por ello, el ilustre escritor se opone al voto a los 16 años. Pero, olvidó anotar varios hechos también científicos:
1) La madurez no sólo varía de uno a otro sino también de mujer a hombre. ¿Debería prohibirse, por tanto, el derecho al voto a los 16 sólo a los hombres?
2) Hay factores como la salud, el hambre la exposición a sustancias tóxicas, en fin, la exposición al medioambiente puede mejorar o empeorar el desarrollo neuronal. ¿Debe, por tanto, negarse el derecho al voto a los pobres, por ejemplo?
3) Al nacer, podemos resultar más o menos maduros o tener variantes como el autismo o la trisomía 21. Al respecto, es notorio el caso de quien fuera declarada la persona del año por la revista Time, Greta Thunberg quien tiene justo 16 años, tiene una variante de autismo y empezó su lucha a los 15. O antes. ¿Debe entonces negarse el derecho al voto a todos aquellos que no presenten un determinado perfil neuronal? ¿Debió negarse el voto a los 16 a Greta Thunberg, Bill Gates, Albert Einstein, Steve Jobs, Jeff Bezos y otros muchos seres excepcionales?
4) Si no somos maduros a hasta los 25, ¿por qué no obligarnos a votar sólo hasta los 35 que seriamos, presuntamente, aún más maduros?
5) La enseñanza, y la educación en general, influyen de manera decisiva en el desarrollo neuronal y el conocimiento de nuestras sociedades. Debe, por ello, negarse el derecho al voto a los analfabetos? ¿O solo al que haya recibido desde niño ciertas enseñanzas peligrosas, como alguna enseñanza religiosa contraria a la imperante; educado en alguna idea política contraria al “promedio”. En fin, ¿a todos aquellos que tengan ideas “raras”? El mismo Sr. Montaner cita el caso de los soldados-niños de Hitler, la otra cara de la moneda del ultraizquierdismo. Ergo, ¿propone que se le niegue el voto temprano a los jóvenes conservadores? ¿O es solo a los jóvenes progresistas? Por la ley de los promedios deberían haber tanto de los unos como de los otros. Más o menos.
6) Varios estados de Estados Unidos niegan el derecho al voto a los exconvictos, sin importar su edad o su madurez. Sin embargo, no se le niega el voto a los drogadictos, ni mucho menos a los que no tienen ni idea de lo que están haciendo o a los que no les importa un pito. ¿No deberíamos negarle el voto a ellos también?
7) Con el paso del tiempo, vamos a una declinación física y mental “en promedio”. ¿Por qué no, entonces, fijar una edad máxima para poder votar? ¿Debería negarse el acceso a cargos de responsabilidad, privados o públicos, a los que no presentan un perfil “promedio”? Quizás no pero, no sería malo que los examinaran antes de postularlos.
8) Quien esto escribe, se enamoró de la mujer que habría de ser madre de sus hijos y esposa de toda la vida a los 14 y se casó a los 22. Ahora ya pasa de los 80, ¿se me debería haber negado el derecho al voto entonces o deberían hacerlo ahora? ¿Por cuál edad andará el Sr. Montaner?
Pedro Martí,
Delray Beach