Acabamos de presenciar un ‘juicio alternativo’ del presidente
El 22 de enero de 2017, Kellyanne Conway salió en defensa de la declaración falsa del Secretario de Prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer, con relación a la asistencia de personas que acudieron a la ceremonia de investidura presidencial de Donald Trump, como nuevo presidente de los Estados Unidos. A la “falsedad demostrable” de Spicer, Conway puso de moda el concepto de “hechos alternativos”, que son los que no se consideran hechos, si no falsedades.
El uso de hechos alternativos se ha usado desde entonces muchísimas veces, podría decirse que la Administración Trump está saturada de hechos alternativos.
Durante el juicio que se hizo en el Senado se presentaron bastantes irregularidades, entre ellas, no permitir la asistencia de nuevos testigos a declarar (aunque lo sometieron a votación), algo que ha marcado precedente en dicho juicio.
A su vez, de acuerdo a la AFP, el ex asesor de Seguridad, John Bolton, en el borrador de su libro: “The Room Where it Happened, (La habitación donde sucedió) de momento no puede publicar su libro pues según la Casa Blanca el mismo contiene “información clasificada”, ya que el autor “corrobora la acusación de abuso de poder en contra del mandatario”. Sin embargo en el susodicho libro según aporta Bolton “el presidente quería congelar la ayuda militar a Ucrania hasta que Kiev abriera una investigación sobre Joe Biden, su posible rival demócrata en las elecciones presidenciales de noviembre 20, y su hijo Hunter”.
En su cuenta de Twitter el presidente Trump dijo que el texto del “libro [era] desagradable y falso. Todo clasificado de Seguridad Nacional”. ¿Otro hecho alternativo? El Partido Republicano ha puesto toda una serie de condiciones para evitar que el juicio se desarrolle de forma diáfana. ¿También se pueden considerar esas condiciones hechos alternativos?
Hace varios días la prensa informó que una senadora republicana estaba leyendo un libro mientras se realizaba la audiencia. ¿Esa noticia era un hecho alternativo?
Prácticamente, al finalizar el juicio, tal vez se pueda decir que fue, sin dudas, un “juicio alternativo”, ya que se han evitado testigos, libros, declaraciones de Trump, etcétera.
Jesús Lázaro, Miami