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Cartas

Abrir los negocios antes de tiempo es demagogia pura y populismo cruel

Un trabajador de salud realiza una prueba COVID-19 en un sitio de tránsito en Tamiami Park. Pero algunas personas mayores no tienen automóvil o no pueden salir de sus hogares, por lo que la Guardia Nacional de Florida comenzó a realizar pruebas en el hogar el viernes en algunas instalaciones residenciales para personas mayores en Miami.
Un trabajador de salud realiza una prueba COVID-19 en un sitio de tránsito en Tamiami Park. Pero algunas personas mayores no tienen automóvil o no pueden salir de sus hogares, por lo que la Guardia Nacional de Florida comenzó a realizar pruebas en el hogar el viernes en algunas instalaciones residenciales para personas mayores en Miami. dsantiago@miamiherald.com

Aprovechar la pandemia para lanzar la gente a las calles a “exigir” que se abran los negocios, sin ninguna contemplación por el número de contagiados, muertes y positivos asintomáticos; es demagogia pura y dura y populismo cruel. Afrontar a la empresa privada contra el Estado, además de demagógico, es desviar la atención de los propios errores señalando como cabeza de turco a un ser indeterminado del cual ellos mismos forman parte.

Contrario a las opiniones del gremio médico, se exige el regreso al trabajo sin ninguna restricción. Por obra y gracia del populismo: “declaramos terminada la pandemia y no importa quien muera. Primero yo, después yo y siempre yo”. No importa por qué llegamos a este punto ni por qué la administración trumpista demoró tanto en implementar medidas efectivas para controlar y tratar la pandemia. “La culpa la tiene el Estado, los demócratas y –por supuesto: China”.

Estos cabezas de turco o chivos expiatorios, son ideales para una campaña electoral que, a todas luces, les pone en peligro perder su cómodos y rentables puestos burocráticos y sus ganancias especulativas.

Nadie niega de dónde provino la pandemia, ni que el gobierno chino trató de ocultar la verdad. Pero, ¿hasta qué punto nuestro poder ejecutivo estuvo ayuno de los que sucedía en Wuhan, China?

Pagamos con nuestros impuestos a una numerosa burocracia policial y de espionaje centralizada en la Secretaría de Seguridad Nacional, que no hay sitio del mundo que escape a su acción. Y, ¿no sabíamos que pasaba en Wuham? En Wuhan hay un consulado de EEUU además de otros países del primer mundo. Y, ¿no sabíamos qué pasaba en Wuhan?

En China operaban al menos 200 empresas americanas, entre las cuales se encuentran las mayores y más rentables de nuestro país. Y, ¿no sabíamos qué pasaba en Wuhan? Hay que ser, o muy fanático o muy cándido, para creerlo.

Lo peor del caso es que, esta estrategia de desviar la atención convence tanto a republicanos y demócratas de buena fe, como a independientes desprevenidos y angustiados por la pandemia. ¡Basta ya de populismo barato, demagogia irracional y cabezas de turco inventadas! ¡Estamos siendo utilizados por el poder que simula dirigirnos!

Hay que recuperar la economía, que duda cabe, pero según lo dictaminen las autoridades epidemiológicas de cada lugar y según lo indiquen las estadísticas científicas. Lo demás, es suicidio colectivo, para permitir que alguien no pierda el mando debido a su propia torpez.

Pedimos respeto al sacrificado sector de la salud que ha estado arriesgando sus vidas para ponernos a todos a salvo sin los medios adecuados. Esto es una burla cruel y macabra. ¡Basta ya!

Y finalmente, pedimos piedad, para quienes –por cualquier causa- estamos más propensos a morir. ¡Basta ya!

Pedro Martí, Delray Beach, Florida

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