¿Le dio el coronavirus un golpe de gracia a la globalización?
Con la COVID-19 las personas se han vuelto más desconfiadas y precavidas ante un posible contagio; eso también se podría trasladar a las naciones, especialmente en el comercio internacional, en donde el ventajismo del régimen chino perjudica a los países, que otrora se denominaban del Tercer Mundo, por lo que a futuro se estaría ad portas de darle un golpe de gracia a la globalización, y podría surgir un nacionalismo racional, en donde los países busquen con sus propios medios la comodidad para sus ciudadanos.
Es bastante paradójico que el país que más se ha beneficiado de la globalización, como es el caso de China, se puede convertir en su sepulturero.
Ante la irresponsabilidad con que permitió la expansión del coronavirus por el mundo, con el agregado de que todavía el Partido Comunista chino no le ha dado una respuesta seria a la humanidad y siempre sale con evasivas, y sus adláteres en Occidente que los tiene por doquier, salen con sandeces para tratar de exculpar al régimen chino, por todas las desgracias y sufrimientos que acarrea la peste.
Dice el adagio popular “A lo hecho pecho”, por eso sin olvidar la responsabilidad absoluta del Partido Comunista de China por la COVID-19; países que han dependido de la globalización como es el caso de Colombia, deben de desarrollar planes, no solo para contener la crisis sanitaria que estamos viviendo, sino además buscar palear al máximo las dificultades económicas y sociales de la población, en donde aparte de los auxilios para la ciudadanía más necesitada, se debe defender e incrementar la producción nacional, cerrando las exportaciones de productos que perfectamente se pueden fabricar en el país.
Para tal efecto se debería observar en qué casos la balanza de pagos es deficitaria, en dónde desde luego el campeonato lo tiene China, por lo que habría que revisar ese intercambio comercial que es desfavorable para Colombia en $6,000 millones anuales.
El gobierno nacional podría trazar tres planes en diferentes momentos, asumiendo que se tendrá que convivir con la pandemia al menos durante dos años.
El primer plan sería en el segundo semestre de este año, abriendo todo el sector económico con las medidas de bioseguridad correspondientes, para ir adecuando la economía a las nuevas circunstancias.
El segundo plan correspondería al año entrante en donde vendría la etapa de consolidación para fortalecer el empleo, desarrollando de manera importante a la industria, la agricultura y a los servicios, sin descuidar para nada la parte sanitaria.
La tercera etapa correspondería al 2022 en el que se tendría que estar en un importante crecimiento y en pleno desarrollo del aparato productivo nacional.
Ariel Peña, Miami.