Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Cartas

El impacto de un presidente acientífico

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, habla con periodistas durante una conferencia de prensa sobre la respuesta de su administración a la actual pandemia mundial de coronavirus en la Casa Blanca el 22 de julio de 2020 en Washington, DC.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, habla con periodistas durante una conferencia de prensa sobre la respuesta de su administración a la actual pandemia mundial de coronavirus en la Casa Blanca el 22 de julio de 2020 en Washington, DC. Getty Images

No es nada nuevo que la relación del presidente Trump con los científicos ha sido caótica desde el principio de su Administración. Tal parece que Trump pudiera considerarse acientífico.

Así ha sucedido también con el Dr. Anthony Fauci, “el mayor experto gubernamental en enfermedades infecciosas” en Estados Unidos, con quien Trump ha discrepado desde el principio de la pandemia, como si él también fuera epidemiólogo llegando incluso a decir que estaba tomando un medicamento que se usaba para la malaria y que no estaba recomendado para el COVID-19.

Las fricciones parecen haber llegado a un pico: “después de los reportes de que los hospitales estadounidenses tendrán que trasladar información sobre pacientes de COVID-19 al departamento federal de Salud en Washington en lugar de a los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC)”.

Desde que empezó la pandemia: “los CDC, el principal instituto de Salud Pública de Estados Unidos, había sido el responsable hasta ahora de gestionar la información sobre la pandemia que se enviaba desde la red hospitalaria”. Sin embargo, esto ha cambiado drásticamente, tal pareciera que la Casa Blanca no confía en esta información y la función de recolectar la información estadística, como se dijo anteriormente, será encomendada al: “departamento federal de Salud en Washington”.

Si esto sucede con los informes del coronavirus, ¿ocurrirá lo mismo cuando se celebren las elecciones el próximo día 3 de noviembre? Es algo inquietante y que produce mucho malestar. Si la Administración no confía en los CDC y trasladó su función al Departamento de Salud en Washington, ¿la población puede confiar que no se va a cambiar la metodología electoral? Es una pregunta que tendrá respuesta más adelante. Si esto sucede el presidente actual tendría ya desde ahora garantizada su reelección.

Tiempo atrás se decía: tal cosa no sucede en Estados Unidos, como sucedió en Cuba, Venezuela y otros países dictatoriales, pues aquí los poderes están separados. Es cierto, están separados, pero con un cabecilla que puede controlar todo lo que le perjudique y se interponga en su camino. No obstante habrá que estar a la expectativa, aunque si el presidente insiste en cambiar la metodología electoral, será poco lo que se pueda hacer para evitarlo.

Jesús Lázaro, Miami

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA