Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Cartas

¿Vamos a votar por quien no ha protegido a los hispanos? | Opinión

In this April 12, 2018 photo, Michelle Ortiz, who was born in New York to Puerto Rican parents and recently moved to Florida, holds her daughter as she registers to vote with the help of volunteer Carmina Redonet, right, in Orlando, Florida. Political operatives, pollsters and politicians in at least four states are working hard right now to find Puerto Ricans who are eligible to vote and whose party affiliation may be up for grabs. (AP Photo/John Raoux)
In this April 12, 2018 photo, Michelle Ortiz, who was born in New York to Puerto Rican parents and recently moved to Florida, holds her daughter as she registers to vote with the help of volunteer Carmina Redonet, right, in Orlando, Florida. Political operatives, pollsters and politicians in at least four states are working hard right now to find Puerto Ricans who are eligible to vote and whose party affiliation may be up for grabs. (AP Photo/John Raoux) AP

En este momento crítico en la historia de los Estados Unidos, observamos cómo los partidos políticos buscan agresivamente los votos de las minorías, en particular la hispana.

Algunos dirán que ellos (o él en el modo de hablar del presidente Trump) ha hecho más por los hispanos que nadie en toda la historia de los Estados Unidos. Buscando hechos más que palabras podremos reflexionar con seriedad sobre las circunstancias de los hispanos en los Estados Unidos. Nadie nos podrá decir cómo y por quién votar, pero la avalancha propagandística es tan grande, que necesitamos analizar algunos puntos clave, que nos sirvan de guía hacia donde ejercer el voto.

Aunque en Estados Unidos se nos agrupa y designa como “hispanos” o “latinos”, en verdad, culturalmente somos del país de dónde venimos y donde nos formamos; Colombia, Cuba, Argentina, Nicaragua, etc. Ahí aprendimos a hablar, a comer y a bailar y, seguramente añoramos algo de lo que dejamos allá. Sin embargo, lo que trajimos con nosotros, es parte de nuestra propia identidad; desprendernos de ello es como arrancar una parte de nuestro ser.

Por eso, cuando una asesora del vicepresidente Mike Pence, llegó a decir que a los inmigrantes “había que asimilarlos” a la cultura dominante, expresó un rechazo a lo que nosotros somos y además reveló la ignorancia de la Administración sobre lo que es la cultura hispana.

La uniformidad propia de los campos de concentración, no lo es en una sociedad libre, en la cual los inmigrantes puedan adoptar aquellos valores de la cultura donde vivimos, tales como el decir la verdad (que aún pervive en muchos sectores), el valor del tiempo y del trabajo, etc., pero a la vez conservar aquellos valores de su propia cultura, por ejemplo, la familia (la familia grande que incluye a los abuelos, tíos y tías, primos y sobrinos y hasta de los vecinos y amigos), la amistad, la fe en Dios, etc. Considerando lo anterior preguntémonos si un hispanoamericano puede votar a favor de un gobierno cuya política conlleva la aniquilación de su propia identidad.

Pero hay otra forma de discriminación más evidente, la cual ha sido propia del discurso y de la política del gobierno de Trump. Me refiero al maltrato constantemente propiciado a los nuevos inmigrantes. Sobresalen en maldad la separación forzada entre los hijos menores y sus padres; la aniquilación de la familia. También la de dejar (obligatoriamente) al otro lado de la frontera a miles de inmigrantes que piden asilo en Estados Unidos, lo cual constituye una abierta desconfianza al propio sistema legal (lo más grande que tiene este país) y, además, una exposición al peligro de esos inmigrantes.

El Miami Herald reportó recientemente por lo menos “1,114 casos de asesinatos, violaciones, torturas… y otras formas de ataque contra inmigrantes regresados a México”. ¿Y qué decir de la Muralla de Trump, cuando la Gran Muralla China era cosa de museo? Es a todas luces un testimonio vivo de la división que promueve y del desprecio hacia nuestra raza. Preguntémonos entonces, ¿puede un hispano apoyar con su voto una maquinaria de gobierno (la de Trump) cuya política exuda desprecio hacia los inmigrantes hispanos?

Como muchos inmigrantes los hispanos venimos a Estados Unidos buscando no solo una vida mejor, sino también atraídos por lo que este país siempre ha representado, justicia y libertad para todos. Más aún, venimos huyendo de regímenes dictatoriales donde lo que contaba era la voluntad del tirano de turno, llámese Castro, Ortega o Maduro.

Pero en los últimos cuatro años hemos vivido un enorme deterioro del sistema americano que conocíamos. Hemos visto a un presidente manosear el sistema judicial para beneficiar a sus patrocinadores o a él mismo; hemos visto a un presidente dominar un Partido (como Papa-Doc en Haití o Balaguer en República Dominicana); hemos visto a su familia descender sobre la Casa Blanca para cogobernar con él (a lo Ortega de Nicaragua, o lo Castro en Cuba).

Y cuando analizamos las acciones tomadas por este gobierno contra los dictadores de turno, constatamos que son pura retórica, sin ninguna efectividad. ¿Será que no puede, o que no quiere? Por otro lado, según un reportaje reciente del Miami Herald, “durante el año fiscal 2020, Estados Unidos deportó más de 100 venezolanos, más de 1,300 cubanos y cerca de 1,000 nicaragüenses. Habiendo huido del mal en nuestros países de origen, ¿vamos ahora a votar por un gobierno que apetece y se parece a esa figura dictatorial que dejamos atrás?

Finalmente conviene reflexionar sobre la pandemia que nos azota y la respuesta que el gobierno del Presidente Trump ha dado; podríamos decir, una respuesta ambivalente y deficiente en muchos respectos. Pero no deseo detenerme en los detalles de esas deficiencias, sino tan solo referirme a la situación de ciertas minorías frente al COVID-19. En medio de la pandemia hemos aprendido que el nuevo virus afecta más a personas de la raza negra y a los hispanos que a otros grupos, por diversas razones (de salud y económicas); sabemos que uno de cada cinco hispanos están sufriendo por el coronavirus.

Sin embargo, no hemos visto ninguna medida o directiva o anuncio de esta Administración dirigido a los hispanos (u otras minorías) para protegerlos del ataque devastador del virus.

¿Será que no hay solución, o que al gobierno no le importa?

Comenzando con negar la existencia del virus o minimizando su impacto, pareciera que la administración quedó entrampada en su propia maraña y ha descuidado la atención de los más desvalidos, entre ellos, los hispanos.

Es preciso pues reflexionar sobre quién puede o quiere preocuparse por nuestra gente, en especial por los más débiles. Sabemos que el de turno no lo ha hecho. ¿Votaremos entonces por quien no nos ha protegido? Sería un gran sin sentido.

Abogado en el estado de Florida y en Nicaragua. Fue presidente de la Nicaraguan American Chamber of Commerce, Miami, Florida, y también presidente de la Inter-American Bar Association, Washington, D.C.

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA