A nadie se le puede olvidar todo lo sucedido | Opinión
Cuando México envía a su gente, no envía lo mejor… Están enviando gente con montones de problemas. Están trayendo drogas, están trayendo crimen, son violadores y algunos asumo que son buenas personas. Con estas palabras comenzó el principio del fin para el presidente Donald Trump. Así fue como inició su campaña de odio y discrimen.
Atrasó y no ayudó lo suficiente a Puerto Rico con los huracanes y a California con los incendios. Reafirmando su ignorancia en torno al calentamiento global y su desprecio por la gravedad y veracidad del asunto.
Por los fondos del muro fronterizo paralizó el gobierno federal, tirando a la calle a millones de empleados con el cierre más largo de la historia. Además de insultos contra los negros americanos que se arrodillaban durante el himno de EEUU por precisamente protestar por el abuso policiaco.
“Gente muy buena en ambos lados”, fueron los comentarios implicando una equivalencia moral entre los manifestantes de la supremacía blanca y aquellos que protestaron contra ellos, como una evidente señal de que simpatizaba con la supremacía blanca, en los trágicos sucesos en Charlottesville. El costo de más de 200,000 vidas estadounidenses que ha tenido la crisis pandémica. Por no responder a tiempo aceptando la realidad y la evidencia científica internacional. Su comentarios discriminatorios hacia mujeres y veteranos.
Rompiendo dictatorial e infantilmente toda la tradición democrática y constitucional. Él se declara triunfador sin haber ganado y ordena a parar el conteo de votos cuando está perdiendo. Jamás debió ser presidente de Estado Unidos.
A nadie se le puede olvidar todo lo sucedido.
El año 2020 se portó mejor con nosotros al final. La pesadilla acabó. La magistrada Ruth Bader Ginsburg desde el paraíso juramentará a la primera mujer vicepresidente, Kamala Harris, de ascendencia jamaiquina e india. Nuestra magistrada Sonia Sotomayor juramentará una vez más a Joe Biden, en este caso como presidente de Estados Unidos.
Felix Daniel Torres Quiles, San Juan, Puerto Rico.