¿Está el presidente Trump comenzando a asumir su derrota? | Opinión
El 28 de noviembre la agencia EFE publicó un artículo muy interesante: “A golpe de realidad y reveses judiciales, Trump comienza a asumir su derrota”. Mientras “su equipo, comandado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Giuliani”, continúa recibiendo negativas a varias decenas de demandas, el presidente sigue jugando golf, para tratar de demostrar que él no está preocupado por haber perdido la Casa Blanca [no se lo cree ni él mismo], aunque sigue insistiendo en “denunciar desde su cuenta de Twitter el “robo” y “fraude” electoral”, o que “gané Pensilvania por mucho, quizá mucho más de lo que la gente nunca sabrá. Los votos de Pensilvania fueron MANIPULADOS”.
Tras observar que “en el condado de Milwaukee, en Wisconsin, agregó 132 votos al ya amplio margen de victoria de Biden”, el saliente presidente empieza a dar signos de derrota y “tras una llamada con las tropas desplegadas en el extranjero con motivo del Día de Acción de Gracias, acerca de si dejará la Casa Blanca si Biden es votado en el Colegio Electoral, respondió: “Ciertamente lo haré, y ustedes lo saben”.
Por eso el 23 de noviembre, “el mandatario dio luz verde al inicio de la transferencia de poder a Biden, al permitir que la Administración Federal de Servicios (GSA, en sus siglas en inglés), comenzase el proceso de transición”.
Y es que, como señaló acertadamente este viernes el juez Stephanos Bibas, de la Corte de Apelaciones de Filadelfia (Pensilvania): “Decir que una elección es injusta no hace que lo sea. Los cargos requieren acusaciones específicas y después pruebas. No tenemos ninguna de las dos cosas aquí”.
Trump dejaría de ser Trump, si no estuviera faltando, obstinadamente —siempre demasiado y nunca suficiente—, a la más elemental regla de educación y tradicional costumbre del presidente que termina su término, pues el presidente electo “sigue, no obstante, sin recibir la tradicional llamada de cortesía por parte del perdedor en los comicios”.
Por su parte, haciendo caso omiso a estas sin precedentes y controversiales circunstancias, características de un individuo desconocedor de sus funciones presidenciales, acientífico, narcisista, tal vez con perfiles de dictador, el presidente electo se dedica a encaminar su trabajo, que comenzará el 20 de enero y “ha comenzado a anunciar a algunos de los cargos que compondrán su gabinete, previa confirmación por el Senado, como el secretario de Estado, Anthony Blinken, y el secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas”, entre otros.
Jesús Lázaro, Miami
Esta historia fue publicada originalmente el 1 de diciembre de 2020, 5:17 p. m..