La desconfianza en las instituciones es parte del legado de Trump | Opinión
Multifacético y plurivalente podría considerarse el legado a Estados Unidos de la administración de Donald Trump. Quizá el aspecto más significativo y que más daño pueda haber causado sea el haber desacreditado a muchísimas instituciones gubernamentales, no solo en el país, sino también a nivel internacional.
A fuerza de tuits en contra de las prestigiosas organizaciones que forman parte del gobierno, sus seguidores, principalmente, se han llegado a creer que todas son un desastre, que la corrupción entre sus empleados impera por su libre albedrío.
¿Cuántas instituciones, cuántos empleados de alto rango no han sido puestos en tela de juicio? ¿A cuántos funcionarios, de larga y tradicional carrera al servicio del país, Trump no ha hecho renunciar o los ha despedido?
La experiencia más reciente ha sido las elecciones del 3 de noviembre de 2020. Trump considera, y así se lo ha hecho creer a sus seguidores, que las elecciones fueron fraudulentas, que las máquinas de contar votos tenían cambiados los sistemas para que sus votos fueran a favor de Joe Biden.
El sufragio por correo que se estableció para facilitar el proceso electoral para las personas con dificultades para desplazarse hasta los centro de votación y que este año, debido a la pandemia de COVID-19 fue altamente utilizado por los votantes como medida de precaución para evitar el contagio, ha sido considerado por el presidente saliente como de fraude masivo.
Sin embargo, ese mismo voto por correo, en los estados ganados por Trump no ha sido cuestionado. Por ejemplo, el estado de la Florida a favor de Trump nunca ha sido cuestionado. En este estado no hubo acusaciones de fraude, ni de manipulaciones.
¿Cómo es posible alegar que las falsificaciones y votos por correo hayan sido fraudulentos en determinados estados y en los que el presidente ganó no hubiese habido alteraciones?
La democracia estadounidense ha sido desacreditada con las supuestas acusaciones de la presente administración. Las varias decenas de demandas interpuestas por Rudy Giuliani, abogado personal del saliente presidente, no han sido estimadas por los tribunales.
Tal vez lo más dañino es la desconfianza de los ciudadanos estadounidenses que creen a pie juntilla, como si fuera un catecismo, los comentarios negativos sobre las elecciones que el presidente lanzó al vuelo y como sucede cuando un ave de corral es desplumado al viento, será muy difícil recoger todas las plumas de nuevo. Tras su mandato queda un país, amistades y familias divididos.
Jesús Lázaro, Miami.
Esta historia fue publicada originalmente el 14 de diciembre de 2020, 4:11 p. m..