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El golpe de Estado de Batista le abrió las puertas a Fidel Castro | Opinión

Fulgencio Batista en 1952, cuando dirigió un golpe de Estado en Cuba que derrocó al presidente Carlos Prío.
Fulgencio Batista en 1952, cuando dirigió un golpe de Estado en Cuba que derrocó al presidente Carlos Prío. Archivo/el Nuevo Herald

Creer que los métodos pacíficos que están aplicando con mucha valentía las agrupaciones que luchan dentro de Cuba contra la dinastía de los Castro nos llevarán a la libertad de nuestro país es un sofisma y no una realidad.

Desde el inicio de la civilización empezó la lucha entre la libertad y la tiranía, y siempre la libertad se ha impuesto; porque ese sentimiento es parte intrínseca del ser humano.

El régimen comunista de Cuba viola sistemáticamente junto con otras tiranías la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU, pero de qué sirven esas declaraciones si no se imponen medidas punitivas contra los países que las violen.

Estados Unidos restableció relaciones diplomáticas incondicionalmente con nuestro país, decisión que considero una traición como lo fue no darle la ayuda prometida a los heroicos miembros de la Brigada 2506 cuando desembarcaron en Playa Girón; también es una vergüenza que las llamadas democracias presenten a un criminal como Raúl Castro como presidente de Cuba.

No olvidemos que los culpables de nuestra desgracia fueron Fulgencio Batista por dar el golpe de Estado el 10 de marzo de 1952, el presidente Carlos Prío porque no supo defender la república, y Estados Unidos por reconocer en 48 horas el gobierno espurio de Batista.

Estos hechos justificaron la lucha revolucionaria dirigida desde su escondite en la Sierra Maestra por el difunto Fidel Castro y su hermano Raúl. Recordemos siempre que si no hubiera existido un 10 de marzo no hubiera habido nunca un 1ro de enero.

No olvidemos que después que se derrumbó el muro de Berlín, todos los países de Europa del Este abandonaron el comunismo y abrazaron la democracia.

Es posible que eso mismo suceda en nuestra Cuba cuando una nueva nomenclatura tome el poder cuando Raúl Castro se reúna en el infierno con su hermano Fidel.

La espada de Damocles está lista para caer sobre las cabezas de los que nos hablaron de libertad y democracia, y nos llevaron a la tiranía y miseria actual.

Hiram González Herrera, Miami.

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