El despertar de los cubanos es motivo de orgullo, pero también tristeza | Opinión
Los actos de protestas del pasado domingo en Cuba me causaron emociones muy mixtas.
Por una parte, felicidad, orgullo y esperanza por un pueblo que desesperadamente busca una luz que ilumine las penumbras en las cuales ha sobrevivido por mucho tiempo. A pesar de que el domingo fue solamente el comienzo de una larga batalla, espero que las viejas ruedas oxidadas por el tiempo, hayan empezado a girar y que continúen rodando para cambiar, para el bien, el destino de mi país.
También sentí tristeza por mi madre, que está ahora con Dios y que tanto añoraba ver a su pueblo un día levantarse en pie. Al perderla este año mi vida se marcó por un antes y después. Espero que el después de su pueblo sea de libertad, justicia e igualdad para todos.
Creo que el bien siempre triunfa sobre el mal, y su pueblo también terminará triunfando pues ya ha revertido la vieja y maléfica insignia de “Patria o Muerte” por un nuevo y esperanzador mensaje de “Patria y Vida.” Dios bendiga a los justos y perdone a los injustos que no saben lo que hacen. Amén.
Carlos Brito, Miami.