La eutanasia asistida genera debate pero debe ser considerada en Florida y EEUU | Opinión
Martha Sepúlveda, colombiana, de 51 años de edad, hace tres años fue diagnosticada con esclerosis lateral amiotrófica, enfermedad que no le permite caminar y le produce unos dolores en sus piernas insoportables.
Aunque es una enfermedad considerada no terminal, ella apeló a la Justicia y esta falló a su favor. El fallo de la Corte Constitucional, el máximo tribunal colombiano, incluyó a aquellos pacientes que padecen una enfermedad que les provoca intensos sufrimientos por lesión corporal o enfermedad grave incurable.
De momento ha sido cancelado el procedimiento que estaba indicado para el domingo 10 de octubre de 2021 a las 7 de la mañana. Con esto “la están obligando a vivir una vida que ella no está dispuesta a seguir viviendo, con unos sufrimientos y dolores que juzga incompatibles con su idea de dignidad”, afirmó su abogado Luis Correa.
Para lograr su meta, tuvo que sortear primero el rechazo de sus familiares: su hijo y 11 hermanos, pero finalmente la apoyaron en su decisión de poner fin a sus sufrimientos.
En Colombia, la eutanasia fue despenalizada en 1997, pero hasta 2015 no se convirtió en ley.
En una entrevista a Radio Caracol, Martha confesó: “Estoy más tranquila desde que me autorizaron el procedimiento, me río más y duermo más tranquila”.
Su hijo, de 22 años de edad, Federico Redondo, comentó: “Estoy enfocado básicamente en hacerla reír y que su estancia en la tierra sea un poco más amena”. Por su parte ella agregó: “Lo mejor que me puede pasar es descansar.
El tópico de la eutanasia asistida está encaminado a que las personas puedan tener una muerte digna, para terminar con sus dolores y sufrimientos. La eutanasia asistida, acorta, voluntariamente, el tiempo de vida para evitar dolores innecesarios. Si bien se considera que las personas tienen derecho a la vida, muchos consideran que también tienen derecho a una muerte digna.
Es sabido que muchas personas no están de acuerdo con la eutanasia, pero esas personas tampoco tienen el derecho de obligar a los demás a vivir, a ser como ellas son, y deben respetar el derecho que tienen otros de practicarlo. Si no están de acuerdo con la eutanasia asistida, simplemente, lo que tienen que hacer es no practicarla, pero nunca obligar a los demás, a través de leyes del Congreso, a tener una muerte aquejada de intensos dolores.
El Estado de la Florida debería pensar en la posibilidad de aprobar una ley que permita la eutanasia asistida, para quienes la deseen.
Jesús Lázaro, Miami.