Carta del lector: La eutanasia en Colombia expande el debate del derecho a una muerte digna |
La eutanasia asistida sigue siendo un tema controversial. No obstante, es una batalla que va, poco a poco, ganando terreno. Recientemente, en Colombia “tras dos años de una intensa batalla legal, Víctor Escobar se convirtió en el primer paciente no terminal en Latinoamérica en recibir la eutanasia, según su abogado Giraldo Montenegro”, reportó CNN.
Víctor afirmó en una entrevista a la cadena de noticias RCN que “deberían ponerse la mano en el corazón y ver el sufrimiento de cada paciente no terminal, paciente degenerativo como yo, y el derecho a someterse a una muerte digna”. Víctor, según su abogado, donó sus órganos funcionales.
Pero no solo Víctor, “el sábado 8 de enero Marta Sepúlveda también se sometió al procedimiento de eutanasia en el IPS Incodol en Medellín (…) según informó en un comunicado la organización DescLab, que promueve los derechos humanos y el derecho a la muerte asistida en Colombia”.
Algunos países europeos y unos pocos estados de Estados Unidos permiten la eutanasia. En la actualidad este es un tópico como otrora lo fue el voto de la mujer, el derecho de los gay y semejantes, etcétera, que tras largos años de insistentes esfuerzos lograron imponerse en la sociedad.
La Declaración de Derechos Humanos, de diciembre de 1948, de la ONU, no contempla el derecho a una muerte digna para aquellos pacientes que sufren de una enfermedad terminal o degenerativa. Tal vez ya sea el tiempo apropiado para que la ONU, incluya la eutanasia en la Declaración de Derechos Humanos, como un derecho más de los hombres de este tiempo.
En cierta forma el Hospicio, es un sucedáneo de la muerte asistida, pero solapadamente. Al enfermo, cuando comienza a tener dolores intensos se le administran opiáceos, que tienen doble función: calmar los dolores y debilitar el corazón, hasta que este falla.
Sería menos hipócrita y más humano brindarle a quienes así lo deseen, dadas sus propias circunstancias, la posibilidad de tener una muerte digna y evitar sufrimientos que nadie querría para sí mismo.
Los conceptos han ido evolucionando con el tiempo. Aquella mentalidad retrógrada que se practicaba principalmente en las órdenes como las Carmelitas Descalzas, que consideraban que el sufrimiento ayudaba a redimir al mundo ha ido quedando atrás. Cuando aquello, incluso a las monjas del norte de Francia, como las de Lisieux, esputando sangre por la tuberculosis se les negaban los opiáceos para que sus dolores redimieran a la humanidad. ¿Masoquismo?
Jesús Lázaro, Miami.
Esta historia fue publicada originalmente el 20 de enero de 2022, 4:31 p. m..