El Estado de Derecho que todos deseamos
La decisión, para muchos sorprendente, de la Suprema Corte de Estados Unidos de América en apretada sentencia donde da por sentado de una vez por todas, y en todos los 50 estados de la Unión, la legalidad del matrimonio de parejas del mismo sexo, vale la pena comentarla por su trascendencia.
En realidad, “el matrimonio”, universalmente es un instrumento jurídico que se ha venido perfeccionando con el paso del tiempo. Comporta, y siempre lo ha hecho, deberes y derechos para los miembros de la pareja. Establece reglas para las consecuencias de esa unión, como las fortunas, la salud y la progenie. En este contrato se basa la legalidad de la familia.
Su articulado es válido para los miembros de todas las religiones (unas 4,000 o más) o aun para quienes no tienen ninguna. Luego la Suprema Corte, solo ha ratificado esta verdad basándose en nuestra Constitución que no contiene ni Versículos ni Sutras ni partes de religión alguna. Este es un hecho del Estado de Derecho que todos admiramos y deseamos.
Ahora el matrimonio entre parejas del mismo sexo es “the law of the land” (la ley de la nación), como acaba de decir Pam Bondi, Fiscal General de Florida.
Pero hay algo más que quizá haya sucedido sin intentarlo tanto quienes la afirmaron (cinco jueces) como quienes la adversaron (cuatro jueces). Ese algo más, es la primera decisión de la Suprema Corte que separa la Ley de la Religión. Y es así porque nuestra gran nación tuvo origen precisamente en la persecución religiosa y de allí, que quedara consagrada en nuestra Constitución la libertad de cultos o de su ausencia. Por tanto, no podemos pretender que Estados Unidos, sean o hayan sido o puedan ser una teocracia. Y ello, por la simple razón que no puede el estado favorecer a una sola religión sin discriminar a otras, lo cual está vedado por la 14ta Enmienda.
Todas las religiones, siguen estando en plena libertad de no casar a las personas del mismo sexo –si eso es lo que desean– pero una o unas pocas no deben ni pueden obligar a la ley a favorecerlas sobre otras, ni aún sobre los no religiosos.
¿Es este el inicio de la reafirmación del estado laico en nuestro país?
Para bien nuestro, que así sea. El deslindar claramente cuál es el ámbito de la cosa pública y cuál el de la cosa religiosa, contribuirá a hacernos grandes y unidos.
Pedro E. Martí
Pembroke Pines
Esta historia fue publicada originalmente el 30 de junio de 2015, 5:02 p. m. with the headline "El Estado de Derecho que todos deseamos."